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CAMINO MISTICO
4. LAS FUENTES:
EL CAMINO MÍSTICO DE SAN IGNACIO CONTADO POR ÉL MISMO.
En este cuarto punto de esta introducción a la mística de San Ignacio respondo a dos preguntas: 1 ¿cómo sabemos que Ignacio tuvo experiencias místicas?; la respuesta es: él mismo nos lo dijo. 2. ¿dónde?: en la así llamada Autobiografía (= Aut.). Y en un Diario Espiritual (=DE) del que se conserva sólo un fragmento donde anotaba, aunque no con la intención de comunicarlas, entre otras cosas, sus experiencias místicas.
CONTENIDO
LAS FUENTES: EL DIARIO ESPIRITUAL Y LA AUTOBIOGRAFÍA
EL DIARIO ESPIRITUAL ---------------- LAA AUTOBIOGRAFÍA
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LAS FUENTES: LA AUTOBIOGRAFÍA Y EL DIARIO ESPIRITUAL.
Acerca de estas dos fuentes documentales, conviene saber – y si ya se sabe, conviene recordar – algo acerca de: a) su origen, b) sus características y valor testimonial, y c) su tardía divulgación, la cual merecería calificarse, en estilo periodístico, de reciente descubrimiento. Quiero presentar los dos documentos aprovechando de paso para comentar algo de su contenido en relación con el camino místico de Ignacio. O sea, presentarlos desde nuestro tema.
El Diario Espiritual lo fue redactando San Ignacio durante varias épocas de su vida y se ha perdido, excepto dos cuadernillos que contienen las notas de un año entero, el que va del dos de febrero de 1544 al 27 de febrero de 1545. El Padre Cámara dice al final de la Autobiografía de Ignacio: "me mostró un fajo muy grande de escritos, de los cuales me leyó una parte... yo deseaba ver esos papeles... y le rogué me los dejase ver un poco; pero él no quiso" (Aut. 100-101).
Lo que Ignacio le leyó a Cámara del Diario, dice éste: "Lo más eran visiones que él veía en confirmación de alguna de las Constituciones, y viendo unas veces a Dios Padre, otras a las tres Personas de la Trinidad, otras a la Virgen que intercedía, otras que confirmaba. En particular me habló sobre las determinaciones en las cuales estuvo casi cuarenta días diciendo misa cada día con muchas lágrimas, y lo que se trataba era si la iglesia (= el templo) tendría alguna renta y si la Compañía se podría ayudar de ella" (Aut.100).
Estas "determinaciones" (o "elecciones") de las que habló Ignacio al P. Cámara al terminar el relato de su Autobiografía, son las que, afortunadamente, se han conservado y podemos leer en el primero de los únicos dos cuadernillos del DE. que nos quedan. Ese primer cuadernillo contiene las anotaciones autógrafas de Ignacio que nos permiten asomarnos al proceso espiritual de aquellos cuarenta días (2 de febrero al 12 de marzo de 1544).
Cuando Ignacio se lo mostró en 1555 al P. Cámara habían pasado once años desde que había hecho estas anotaciones y faltaba solo un año para su muerte (en 1556). Ignacio había guardado aquel "fajo muy grande de escritos" durante muchos años. Aquellas anotaciones tenían pues un carácter muy especial para Ignacio; que no las consideraba de interés momentáneo o efímero, sino que las conservaba hasta sus últimos días. ¿Por qué motivo las guardaba tantos años?
Descartada la autocomplacencia narcisista, Ignacio tampoco guardaba aquellas anotaciones como un mero memorial de las gracias recibidas, sino porque las gracias místicas allí anotadas tenían que ver con puntos centrales de las Constituciones de la Compañía, en cuya redacción Ignacio trabajó hasta su muerte y dejó inacabadas. Las anotaciones del DE. eran una ayudamemoria, de la que Ignacio no quería desprenderse hasta que estuvieran aprobadas las Constituciones. Máxime si, como dice Ribadeneyra, "a la postre de su vejez le fallaba la memoria" e Ignacio podía temer que le fallara más (MHSI, Epp. Nadal, III 540). Las gracias místicas que registra el DE. no era lo que Ignacio directamente buscaba, ni lo que quiso dejar consignado, sino sólo parte del diálogo sobre el tema del servicio de Ignacio a Dios en la "configuración" de la Compañía:
"Cuando decía misa tenía también muchas visiones, y cuando hacía las Constituciones las tenía también con mucha frecuencia; y que ahora lo puede afirmar más facilmente, porque cada día escribía lo que pasaba por su alma, y lo encontraba ahora escritos. Y así me mostró un fajo muy grande de escritos, de los cuales me leyó una parte. Lo más eran visiones que él veía en confirmación de alguna de las Constituciones, y viendo unas veces a Dios Padre, otras a las tres Personas de la Trinidad, otras a la Virgen que intercedía, otras que confirmaba" (Aut. 100).
El modo que el Padre guardaba cuando las Constituciones era decir misa cada día y representar el punto que trataba a Dios y hacer oración sobre aquello; y siempre hacía la oración y decía la misa con lágrimas. Yo deseaba ver todos aquellos papeles de las Constituciones (El Diario) y le rogué me los dejase ver un poco pero él no quiso" (Aut.101).
Muchos jesuitas después del P. Cámara – y como él – se quedaron con las ganas de ver el Diario Espiritual y durante 400 años no pudieron. De aquel "gran fajo de escritos" sólo se conservaron dos cuadernillos que recién fueron publicados en 1934. La voluntad de Ignacio se cumplió pues hasta nuestros días el contenido del "gran fajo" quedó desconocido a excepción precisamente del tramo que él quiso mostrarle al P. Cámara. Nosotros nos quedamos con la intriga acerca de lo que pasó con el resto y sobre todo acerca de su contenido.
Podemos sacar algunas observaciones acerca de la mística de Ignacio de estos testimonios del P. Cámara acerca del Diario Espiritual.
La suya es una mística trinitaria y mariana, su sede es principalmente eucarística, reviste la forma de coloquios cuyo tema objetivo es el camino espiritual y apostólico de la Compañía. La mística de Ignacio es una mística de la búsqueda de la voluntad de Dios para servirlo según ella, en lo que Dios y como Dios quiere ser servido. Es una mística que busca "en todo amar y servir" según el divino beneplácito
. (EE 233).Ya desde esta primera descripción se dibujan rasgos de la mística ignaciana. El Diario nos muestra a un Ignacio que busca hacer la voluntad de Dios y nos recuerda la actitud del alma que retrata el Coloquio del primer ejercicio de la primera semana: ¿qué ha hecho Cristo por mí?, ¿qué he hecho yo por Cristo?, ¿qué he de hacer por Cristo?. Es también el alma deseosa de "más en todo le imitar y seguir". Es por fin el alma en las disposiciones de la Contemplación para alcanzar Amor.
Esta mística del servicio en respuesta al amor – esta mística del "amor con amor se paga" y del "obras son amores" – es de neto cuño bíblico y nos recuerda el intercambio de favores que los judíos piadosos llamaron guemilut jasadím: retribución de gracia
s.La autobiografía nos da un testimonio útil, para comprender aspectos del Diario Espiritual como exponente de la mística de San Ignacio.
Este relato autobiográfico comenzó a hacérselo San Ignacio al P. Luis Goncalvez da Cámara en 1553, tres años antes de su muerte, pero pronto lo interrumpió, para continuarlo sólo en 1555, en entrevistas ocasionales tenidas desde enero a octubre. Es un relato que bien puede llamarse póstumo y que por eso algunos han llamado Testamento, porque Ignacio muere al año siguiente, solo diez meses después de haber dado por terminado su relato.
El relato no abarca toda la vida de Ignacio. Comienza con la herida en Pamplona y su conversión y termina en 1538, cuando el Gobernador de Roma da sentencia favorable en favor de Ignacio y sus compañeros y puede considerarse afianzada la Compañía en Roma. Lo demás, Ignacio no lo relató, posiblemente porque ya era bien conocido para todos los compañeros. El episodio inicial, de Pamplona, tuvo lugar en 1521. Hasta 1538, van 17 años sobre los que da cuenta la Autobiografía.
Como el Diario Espiritual, también la Autobiografía permaneció siglos inédita. Recién vio la luz en forma íntegra en 1904. Treinta años antes que el Diario.
Los dos documentos principales para tener acceso directo al testimonio de Ignacio sobre su vida mística son pues de muy reciente conocimiento público. Y durante siglos, generaciones, siguieron el camino ignaciano sin conocer el camino místico de Ignacio. Así como el Diario nos da una especie de "instantánea" sobre un período que podemos llamar puntual de la vida mística de Ignacio, la Autobiografía nos ofrece algunos vistazos panorámicos que abarcan todo el camino místico de Ignacio, incluso más allá de 1538, hasta el momento mismo en que cierra su relato, un año antes de morir. Ese es el momento final de su camino terreno y que podemos considerar la culminación y la meta de su vida mística.
Transcribimos en Apéndices una selección de textos de San Ignacio, esperando que de la lectura de estos textos quede claro lo que Ignacio dice por sí mismo acerca de su mística.
Apuntemos ahora algunas conclusiones.