| EL TIPLE: Este instrumento criollo es muy semejante en afinaci�n y dise�o a una guitarra, sin embargo presenta caracter�sticas que lo convierten en un instrumento �nico y de un sonido espectacular. Originaria de Colombia, esta guitarra se integra por cuatro l�neas de tres cuerdas cada una, y de cada uno de los tr�os de cuerdas, una de ellas se afina una octava m�s abajo que las otras dos. Es decir por cada tr�o de cuerdas punteadas se obtiene el mismo tono pero grave y agudo a la vez; aunado a este hecho tradicionalmente el encordado es met�lico (de acero por lo regular) lo que imprime a cada nota de punteo un sonido como el del tres cubano y a cada rasgueo un sonido parecido a un acorde de clavec�n o clavicordio. Este instrumento se empleaba originalmente en la m�sica tropical colombiana y de otros pa�ses centroamericanos y se punteaba casi de manera exclusiva, tal como se hace en el "tumbao" cubano tocado con "tres". Se conocen varias afinaciones para este instrumento, pero las dos m�s comunes son: primeras Mi (como en la guitarra), segundas Si (como en la guitarra), terceras Sol (la cuerda del centro como en la guitarra y las dos de los extremos una octava arriba) y cuartas Re (con la misma descripci�n de la anterior); la otra es: primeras Mi (las dos cuerdas de los extremos como en la guitarra y la del centro una octava m�s abajo), Si (con la misma |
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| descripci�n hecha para las primeras), terceras Sol (la cuerda del centro como en la guitarra y las dos de los extremos una octava arriba), y cuartas Re (con la misma descripci�n hecha para las terceras). La caja y costillas del instrumento se elaboran en maderas finas, pero en lo que respecta a la tapa y mango, estos tienen que estar construidos de maderas fuertes (troeno, pino, cedro), adem�s de esto la parte posterior de la tapa lleva varios refuerzos en forma de abanico para hacer m�s s�lido el instrumento; todo esto se debe a que el grado de tensi�n de las cuerdas es probablemente de los m�s altos entre todos los instrumentos de cuerda y aunque el hecho de usar maderas fuertes le hace perder resonancia, sus doce cuerdas proveen una sonoridad potente a esta guitarra. La integraci�n del tiple a la m�sica andina fu� de lo m�s tard�a, en realidad las primeras referencias de su uso para acompa�arla, fueron a fines de los a�os sesenta, cuando grupos como Inti-Illimani o Quilapay�n lo a�adieron con �xito a los ritmos y armon�as del altiplano. Actualmente existen melod�as bell�simas que llevan como int�rprete principal a esta guitarra del tama�o de un requinto, y aunque no es muy frecuente, tambi�n se le ha dado valor r�tmico en acompa�amientos rasgueados o bien es usado en sustituci�n del tres cubano. |
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LA GUITARRA: Nos referiremos a este instrumento europeo de manera muy breve y basados en su incorporaci�n a la m�sica latinoamericana. Este instrumento arrib� al continente americano con la llegada de los espa�oles, debemos tomar en cuenta, que en Am�rica no se inventaron instrumentos aut�ctonos de cuerda propiamente dichos, exist�a el berimbau brasile�o y un arco con cuerda mexicano, pero en ambos casos la cuerda que ten�an se percut�a en lugar de rasguearse o puntearse. El instrumento introducido fue la guitarra flamenca (se le llama valenciana tambi�n) y hasta la fecha ha sufrido muy pocos cambios. No esta de m�s reconocer que este instrumento es el m�s popular del mundo, y que dif�cilmente se encuentra ausente en muchos g�neros de m�sica, la m�sica latinoamericana no es la excepci�n. Podemos decir que es el instrumento base para la m�sica andina, porque podr�a faltar cualquier otro instrumento en la ejecuci�n de las melod�as menos la guitarra. Todos los grandes compositores latinoamericanos (Violeta Parra, V�ctor Jara, Atahualpa Yupanqui, Horacio Salinas, Eduardo Carrasco, Silvio Rodr�guez, Pablo Milan�s; por mencionar |
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| algunos) la hicieron su herramienta de expresi�n y gracias a su presencia en estas tierras podemos decir que existen el resto de las guitarras americanas. La guitarra r�pidamente fu� absorbida por todos los generos de la m�sica latinoamericana, en algunos casos se adhiri� a los ritmos tradicionales de cada una de las regiones de Am�rica Latina; en otros casos se aportaron ritmos tra�dos de Europa y se adecuaron a la idiosincrasia de cada lugar. Qui�n puede negar su uso por el gaucho argentino en sus chacareras y malambos, o su ejecuci�n en los huaynos y yarav�es peruanos, escucharla acompa�ando guarachas y sones cubanos o siendo tocadas en huapangos y sones jarochos en M�xico. El valor ac�stico de la guitarra es el m�s completo de todos los instrumentos de cuerda que se emplean en esta m�sica y podemos encontrarlas constru�das de muchos tipos de maderas y de diferentes tama�os. Sus seis cuerdas se afinan as�: primera Mi; segunda Si; tercera Sol, Cuarta Re, quinta La y sexta Mi (dos octavas mas abajo que la primera), las cuerdas pueden ser de nylon o de metal dependiendo del gusto del ejecutante; sin embargo en la m�sica latinoamericana actual, la tendencia es el uso de las de nylon. Actualmente existen guitarras ac�sticas, electroac�sticas y el�ctricas, pero nada se puede comparar al sonido real, limpio y natural de una buena guitarra valenciana. |
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| OTRAS CUERDAS: Los instrumentos de cuerda aqu� descritos son los de mayor uso en la actualidad; pero no debemos olvidar que existen muchos m�s que deben ser considerados ampliamente. Tal es el caso de los instrumentos europeos incorporados a la m�sica latinoamericana, tales como, el viol�n, el arpa, la mandolina, el contrabajo, la vihuela; etc.; como todos los instrumentos criollos, la jarana, la quinta huapanguera, el bajo sexto, el guitarron, la concha, etc. En �ltimas fechas se han dado casos de grupos que han incorporado guitarra y bajo el�ctrico a sus interpretaciones, hecho que no agrada a muchos int�rpretes y autores de esta m�sica, quienes defienden el hecho de que esta siempre ha sido y debe ser ac�stica. Por el otro lado los que hacen uso de instrumentos de cuerda electr�nicos dicen que si as� fuera tampoco resultar�a razonable el uso de micr�fonos y pastillas para amplificar el sonido de flautas y cuerdas; en fin que en gustos se rompen g�neros. Quiz� lo m�s apropiado sea dejar al gusto del p�blico lo que quiera escuchar, al fin y al cabo gracias a la gente que gusta de esta m�sica es que, despu�s de tantos a�os, este g�nero musical permanezca m�s fuerte que nunca. |
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