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Choqekiraw
encierra un simbolismo particularmente significativo.
Para los pobladores de su región representa el último
bastión de resistencia indígena durante la conquista;
para los viajeros extranjeros del siglo XIX era parada
obligatoria, a pesar de la enorme dificultad de acceso;
para la flora y fauna del área es un santuario que
alberga a diversas especies en vías de extinción.
Los
pobladores locales,
los que viven en Abancay o en Curahuasi –en las
riberas del río Apurímac
dicen que Choqekiraw era el lugar donde se habían
refugiado los últimos incas que salieron del Cusco
después de la derrota del último rey del Tawantinsuyu
– Manco Inca, quienes resistieron durante cuatro décadas
entre 1536 y 1572 –a los españoles, que ya se habían
apoderado del Cusco, la capital del imperio.
Eso
fue lo que escuchó Antonio Raimondi, el naturalista
italiano que recorrió todo el Perú a mediados del
siglo XIX, y ésa fue también la razón por la que este
lugar despertó tanto interés
en los viajeros que llegaban hasta esa región haciendo
una larga y penosa travesía de varios días para
alcanzar el paraje donde estaban las ruinas.
Lo
que se veía entonces era muy poco: unos cuantos muros
de tipo incaico, sin los bellos paramentos de estilo
cusqueño, en medio de un bosque que lo cubría todo. El
conde De Sartiges,
aventurero francés de la época, fue a Choqekiraw en
1834.Luego de varios días de caminata, esperando hallar
los supuestos tesoros que habrían dejado los incas de
la resistencia, llegó al sitio con una gruesa compañía
de campesinos locales e hizo lo que seguramente todos
los viajeros hacían: cavar los pisos y romper paredes
en busca de los tesoros.
Sin
duda, si alguna vez hubo tesoros, éstos fueron
expoliados desde el siglo XVI. En aquella época ya se
conocían los asentamientos incaicos de la región, cuya
riqueza en oro –y otros secretos se combinaba con el
misterio que envolvía una clandestina y perdida capital
de los incas rebeldes. Se conoce un documento de 1710
que menciona que “Chuquiquirao” es uno de cuatro
“pueblos antiguos de la gentilidad” en la región de
Vilcabamba –zona de refugio donde se instaló el
gobierno de la resistencia –junto a Chuquitiray,
Vilcabamba la Grande, habitación principal del Inga, y
un pueblo de plateros del Inca. Todos ellos están
mencionados en relación con el oro y la plata, y se
afirma en el escrito levantado por don Juan Arias Díaz
Topete que se comprobó y calificó...ser ciertas las
noticias que por antiguas tradiciones se tenían de las
riquezas de estos parajes.
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