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Apurímac significa en
quechua El Dios que habla. El Cañón del Apurímac se encuentra,
conjuntamente con los de Cotahuasi y Colca, entre los más
profundos del Perú. Por su inaccesibilidad diversos tramos de
su recorrido no han sido registrados en su total magnitud.
Entre ellos el sector de Acobamba, donde existen cuatro
espectaculares saltos de agua de 200 m. cada
uno.
Algunas personas afirman que sólo el cóndor, con
su amplio dominio de las alturas andinas, conoce los secretos
de este cañón.
El caudaloso río El
río que da origen a la aventura en balsa recorre un
extraordinario y profundo cañón, uno de esos lugares donde la
belleza del paisaje y las emociones fuertes se entrelazan para
gozar de una naturaleza privilegiada. Se sitúa muy cerca del
nevado Salcantay y divide durante un gran tramo a los
departamentos de Cusco y Apurímac. Durante su recorrido pasa
cerca de lugares importantes como el complejo arqueológico de
Choquequirao -importante bastión de los Incas de Vilcabamba- y
los baños medicinales de Cónoc.
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Cuándo
ir El caudal del Apurímac varía según la estación.
La mejor época para recorrerlo es entre los meses de mayo y
octubre. Sensaciones de montaña rusa encima del bote se
intercalan con apacibles tramos en los que la balsa se deja
llevar por el río mientras se aprecian extraordinarias
formaciones de la roca. Durante la tarde la expedición sale
del río para situarse en playas de arena y armar el
campamento. Fogatas, un cielo cubierto de estrellas y el
sonido del río marcan noches de tranquilidad y
meditación.
Canotaje en el
Apurímac Diversas agencias en la misma Plaza de
Armas de Cusco ofrecen esta posibilidad. La mayoría de los
itinerarios toma de tres a cuatro días. Cinco horas por
carretera y un descenso hasta los 2,000 m. de altitud marcan
la llegada al puente Hualpachaca. En este punto se reparten
los sistemas de seguridad: cascos, cuerdas, chalecos
salvavidas trajes de neopreno para el frío y se prepara todo
el equipo dentro de la balsa.
Se navega
aproximadamente 55 kilómetros y se atraviesan rápidos de clase
III, IV y hasta V. Lo máximo en el canotaje es el grado VI, y
éste queda reservado sólo para aventureros expertos y bien
entrenados. El recorrido en el Apurímac es bastante exigente y
requiere de una concentración absoluta. Un kayac de seguridad
como acompañante por cada balsa, otorga la tranquilidad
necesaria en caso de algún percance. Quienes conocen el
Apurímac siempre dicen que es él quien manda, por ello el río
merece todo el respeto posible. Ninguna precaución está demás
para quienes se atreven a incursionar en sus
aguas.
Los rápidos Parte intrínseca
del canotaje son las dificultades a la hora de recorrer los
ríos y sus turbulentas aguas. Estos obstáculos o tramos de
aguas blancas, cargadas de remolinos y movimiento, se
denominan rápidos. Los ríos contemplan rápidos que son
catalogados del I al VI. Normalmente los rápidos más
interesantes son los de clase III, IV y hasta V. Los de clase
VI están reservados únicamente para expertos y aventureros con
muchísima experiencia. Correr los rápidos de clase IV y V es a
menudo una formidable experiencia cargada de adrenalina. Los
rápidos de clase VI siempre conllevan un gran
riesgo.
El mejor rápido del recorrido, que por lo
general se lo encuentra el tercer día de la aventura, es un
famoso clase V llamado Dolor de Muelas. Se trata de un paso
técnico, peligroso y muy caudaloso. Una vez en el río ya no
hay tiempo para preocuparse. La tripulación debe aquí obedecer
al capitán y remar fuerte. Traspasada la difícil prueba,
aparecen otros rápidos también interesantes pero más
relajados: Babalúa, Tú primero, Después de Usted y Última
Carcajada. Si después de todo el esfuerzo aún cuenta con
energías, es posible hacer puenting desde lo alto del puente
Cúnyac, lugar donde finaliza el viaje.
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