Proyecto Faro
PROYECTO FARO
Tema del Proyecto: crear espacios con el fin de estimular la madu-rez emocional, la autoestima, la creatividad, el aprendizaje y la producti-vidad,  a ni�os y adolescentes  en riesgo.
�ndice

PROYECTO FARO

FUNDAMENTACION 1

                    
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OBJETIVOS

E S T R A T E G I A S

DESARROLLO          1
                     
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EN LA ACTUALIDAD

P R I O R I D A D E S
P R E S U P U E S T O

FORMAS DE APOYAR A NUESTRO PROYECTO
CONCLUSI�N
FUNDAMENTACION:

Vivimos un momento socialmente dif�cil. Hay cada vez menos respe-to por la vida y poca conciencia de lo importante que es comprender el pa-pel crucial que juega la humanidad, como una especie que esta poniendo en peligro la seguridad de su  entorno natural y de sus recursos renovables y no renovables.
Existe en el ser humano, una falta de madurez emocional y por lo tanto, poca conciencia de lo que sucede afuera de las necesidades de uno mismo. La solidaridad comienza cuando el ser humano es capaz de ser sensible a las necesidades de los dem�s, cuando deja de meramente necesi-tar ansiosamente. Es solo aqu� que uno realmente se da cuenta del rastro que viene dejando: desde basura, hasta sufrimiento ajeno... y no es que no nos importe, simplemente no nos damos cuenta.
Toda especie de mam�fero superior, que porte una sola cr�a a la vez, ( con sus l�gicas excepciones), elefantes, jirafas, gorilas, ballenas, etc., nunca interrumpe la crianza de �sta con una nueva cr�a.  Es antinatural, no dej�ndole a la primera, otra alternativa que competir, llamar podero-samente la atenci�n, hacer y/o hacerse da�o.
Extra�amente, esto se da en nuestra especie, y es una de las princi-pales causantes del sufrimiento, del ego�smo, de la creencia de que no se es amado y de todo lo que esto acarrea.
Cualquier cr�a de cualquier especie animal, que sea destetado o desatendido antes de su tiempo, vivir�  su vida ansiosa y agresivamente.
En los ni�os y j�venes humanos con altos �ndices de ansiedad por falta de debida atenci�n, no es raro encontrar actitudes que se rebelan a la autoridad, cuestion�ndola.  Se sienten defraudados, e inconscientemente actuar�n para llamar la atenci�n: enfermedad, hiperkinesia, deserci�n es-colar, fuga de hogar, abuso de sustancias, delincuencia juvenil, son efectos secundarios a la desatenci�n.  El aburrimiento, la falta de amor en la vida cotidiana y de asombro en la  formaci�n reglamentaria, no ayudan a que estos Seres Humanos, logren distraerse de sus problemas personales y fa-miliares, requiri�ndose de una formula educativa m�s adaptada a sus ne-cesidades. Hay que amarlos para  motivarlos, y para esto se requiere vo-caci�n, un ingrediente fundamental en la educaci�n.
La desmotivaci�n bien puede ser una enfermedad terminal para un pueblo; Si 0la gente joven de una sociedad esta desmotivada e insatisfecha con su vida, no hay sistema social que la pueda contener por mucho tiempo y surge el riesgo  de  una fuerte inestabilidad  social: El Ser Humano se siente despojado de su derecho a una vida digna..
Para muchos hoy en d�a, tener trabajo muchas veces significa sacri-ficar una gran cantidad de tiempo y tolerancia, por una remuneraci�n que muchas veces no lo vale, empujados por la necesidad de meramente subsis-tir. Esto, sin dudas, ayuda a que gente trabajadora pierda su vocaci�n de trabajo y vuelque todas sus frustraciones, resentimientos y enojos al n�cleo familiar. Una gran cantidad de atenci�n y amor hacia los hijos se dispersa y se pierde, influyendo, muchas veces de por vida, en la autoestima de es-tos ni�os.
Esfuerzo, sacrificio y sufrimiento se han vuelto bastones sociales de respeto y moralidad, mientras que nuestros hijos nos ense�an  a no defrau-darnos para no defraudarlos a ellos; Estar contenidos mientras descubri-mos lo que m�s nos encanta de la vida, nos lleva a encontrarnos con la motivaci�n suficiente para esforzarnos y sacrificarnos por una vida sin su-frimiento. Una mejor calidad de vida.
Para los sectores sociales menos afortunados, es cada vez m�s inac-cesible la actividad recreativa, principalmente por razones econ�micas y de discriminaci�n. Esto puede generar tanto resentimiento como envidia: dos pilares fundamentales del delito.
Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha  ido desarrollando el instinto del acecho y la destreza necesaria para canalizarlo. Hoy en d�a, el deporte bien puede ocupar un lugar importante en este respecto, aunque a veces genere violencia: cuando se juntan la competencia, la baja autoesti-ma, el resentimiento y la envidia... a nadie le gusta perder.
J�venes desde muy temprana edad, caminan por las calles y campos con sus gomeras y lanzan piedras a pr�cticamente todo lo que respira. Les surge en forma innata la curiosidad por acechar y cazar una presa, pero no tienen la madurez que les permita respetar la vida.
Todo cazador experimentado sabe, que si una presa muere sin ente-rarse de ello, se est� respetando una ley fundamental de la vida que es: No causar da�o. Antiguamente, solo los mejores tiradores ten�an la tarea de proveer la carne. Era una tarea honorable sobre todo porque ten�an en cuenta que el animal cazado, sea cual fuere, era Sagrado. Respetaban el derecho a la vida; el disparo deb�a ser certero para evitar el sufrimiento y que la carne fuera tierna como recompensa. Hoy en d�a el animal salvaje que escucha un tiro de arma de  fuego al morir, muere tenso y el que queda mal herido, muere sufriendo. Su carne es incomible dada que esta impreg-nada de adrenalina.
Salidas de campo, visitas a lugares interesantes. La practica del tiro silencioso mediante la arquer�a en el tiro al blanco y la caza fotogr�fica, nos ayuda a  trasmitirle a estos chicos estos conceptos.
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