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En
la era moderna la natación de competición se instituyó en Gran Bretaña a
finales del siglo XVIII. La primera organización de este tipo fue la National
Swimming Society, fundada en Londres en 1837.
Los primeros Juegos Olímpicos
de la era moderna, celebrados en Atenas, Grecia, en 1896, incluyeron también la
natación. En 1908 se organizó la Fédération Internationale de Natation
Amateur para poder celebrar carreras de aficionados. La competición femenina
se incluyó por primera vez en los Juegos Olímpicos de 1912.
La
natación juega ahora un papel fundamental en varias otras competiciones
internacionales, siendo la más destacada los Juegos Pan-americanos y las
competiciones asiáticas y mediterráneas.
Los Campeonatos del Mundo se celebraron por primera vez en 1973 y tienen
lugar cada cuatro años. Los Campeonatos de Europa se celebraron por primera vez
en Budapest en 1926.
En el capítulo de mejoras técnicas, una de las innovaciones más
importantes se produjo con la introducción del viraje. Esta técnica,
inaugurada en 1960, suprimida en 1964 y reintroducida en 1968, hizo posible que
en las olimpiadas de México se consiguiesen 13 récords olímpicos y 9 del
mundo
La natación es un deporte en el que la competición se centra sobre todo en
el tiempo. Es por eso que en las últimas décadas los nadadores se han
concentrado en el único propósito de batir récords. Lo que una vez fueron los
sorprendentes récords de velocidad de competidores de la talla de Duke Paoa
Kahanamoku, Johnny Weissmuller,
Kristin Otto, Mark Spitz,
y Martin López Zubero entre otros, ya han sido, o serán
eclipsados por posteriores marcas.
Las diferencias que separan a hombres y mujeres dentro de la natación de
competición se han reducido mucho; ha descendido la edad en que los
nadadores pueden competir con éxito y aún no se han alcanzado los límites físicos
de la especialidad.