« “Era costumbre entre los
antiguos —según el pensamiento Chino— que cuando los reyes querían
demostrar sus elevadas virtudes bajo el cielo, empezaban por gobernar y dirigir
sus países; pero antes de decidirse a gobernar sus países, empezaban por
organizar sus hogares; y antes de organizar sus hogares, empezaban por organizar
sus propias vidas; y antes de organizar sus propias vidas, empezaban por sanear
sus corazones; y antes de sanear sus corazones, se consagraban a cultivar sus
inteligencias para elevarse hacia la cima del saber. Y llegar a la cima del
saber significa llegar al conocimiento íntimo de las cosas. Y cuando llegaban
al conocimiento íntimo de las cosas ya quedaban capacitados para pensar bien,
luego, sanear sus corazones, poner orden en sus vidas, en sus hogares y,
finalmente, para dirigir y gobernar bien a sus naciones”. De acuerdo con esta filosofía, es necesario que el hombre se conozca a sí
mismo para conocer a los demás, y conociendo a los demás, se conoce a sí
mismo, de lo cual se desprende que la piedra angular de lo humano, es lo humano».
Con el fin de interactuar en los procesos individuales y su proyección social en pro de la convivencia, el desarrollo y realización humana, presentamos el Programa de Formación para la Práctica de los Valores pensado inicialmente para los docentes de los colegios vinculados a la Corporación Universitaria Minuto de Dios, cuyo objetivo es básicamente brindar herramientas que apoyen la vivencia y expresión de los valores en torno a la Vida. Para una mejor comprensión, detengámonos en las ideas centrales:
FORMACIÓN: Entendida como un proceso que no comienza de ceros, sino que alimenta la experiencia personal con herramientas que desarrollan la capacidad de percepción y, por ende, la conciencia, de modo que puedan aprovecharse a plenitud las cualidades personales y apreciar la diferencia y complementariedad de las cualidades de los demás.
Más allá de aceptar o rechazar cierto tipo de actitudes y sus creencias subyacentes, se trata de incrementar nuestros aprendizajes y que nuestro actuar sea más eficiente y con sentido, favoreciendo la expresión individual, social y trascendente.
PRÁCTICA: A pesar de que el proceso de aprendizaje humano parte de la percepción a través de los sentidos y la razón se convierte en la herramienta organizadora, en muchos ámbitos de la educación existe la tendencia a creer que el aprendizaje es fundamentalmente teórico. Sin embargo, aunque la teoría es importante para la comprensión general, es la experiencia vivencial la que se guarda con facilidad en la memoria y se expresa espontáneamente en un momento dado. El aprendizaje teórico suele convertirse en un “deber ser”, limitándose así el desarrollo de la autonomía.
Con el fin de dar espacio a la experiencia, la metodología involucra el aprendizaje corporal y la expansión de los sentidos, de modo que los valores se manifiesten en actitudes no programadas, fruto del conocimiento personal y de la conciencia sobre las intenciones que fundamentan nuestro comportamiento, así como del reconocimiento y respeto por las intenciones de los otros. Por esto, el Arte y la sensibilización se convierten en el eje de la metodología.
VALORES: Dada la importancia que tiene el tema de los Valores, existe mucha literatura que habla de significado, clasificaciones posibles e incidencia en la conducta individual y social de la persona, entre otros temas. Más allá de todo escrito, en el sentir del ser humano existe la comprensión del Significado de Valor: El Espíritu, que es Uno y está en todo, reconoce todo cuanto favorece el sentido y la integración consigo mismo, con los demás y con Dios y el Universo entero en armonía.
Actuar, entonces, a la luz de los valores radica en la capacidad de introvisión y conciencia, liberando los temores y en ellos los apegos emocionales que llegan a anular la fuerza del amor en todas sus manifestaciones, a través de espacios para revisar la actitud que se tiene frente a la vida con base en la percepción de ella.
Cuando se estimula la capacidad individual de aprender de la experiencia personal, la actitud que se toma en las relaciones es la de acompañar los procesos de aprendizaje de los demás. El amor —y los valores a través de los cuales se manifiesta— no puede seguirse tomando como un deber ser, sino como una opción libre, que se asume a medida que se comprueba el sentido que éste le otorga a la Vida.
A la luz de lo anterior, el programa de Formación para la Práctica de los Valores (FPV) pretende participar del proceso de restauración del amor como fuerza transformadora y estado de unidad y sentido, para mantenernos en el intento permanente de vivir el presente dispuestos para el conocimiento y la armonía en y con la vida cotidiana. Así, tomando la Vida como valor fundamental y el Amor como el componente que la hace más plena, desarrollamos esta propuesta.
“Para
mí sólo existe el viaje por caminos que tienen corazón, por cualquier camino
que tenga corazón. Por allí viajo, y el único desafío válido para mí es
cruzar toda su extensión... mirando, mirando, jadeante.”
La formación con enfoque humanista integral tiene en cuenta las dimensiones del ser y su expresión. Dichas dimensiones Física, Emocional, Mental y Espiritual constituyen una unidad; cada una corresponde a un plano diferente de expresión del mismo sujeto y cada una participa de las otras e influye en su manifestación. En este interjuego, todo individuo es inaprehensible e infinitamente complejo.
El programa de FPV involucra herramientas de apoyo para estos cuatro niveles, buscando que el aprendizaje sea interiorizado desde todas las formas de percepción posibles. Así entonces, además de las actividades del estudio y reflexión individual y grupal, presentamos aquí las herramientas que inciden a nivel físico, emocional, mental y espiritual, fundamentales en el desarrollo de las actividades:
El movimiento es el motor fundamental del crecimiento, la expresión, conocimiento y reconocimiento de nosotros mismos y del mundo. Para ver, escuchar, tocar, degustar, oler o percibir la posición corporal, necesitamos del movimiento, gracias al cual se estimulan y construyen redes nerviosas para la ejecución de tareas. La quietud se convierte en terreno fértil para la enfermedad y el envejecimiento en cualquier edad; la disminución del sistema de defensas, del ritmo circulatorio y de la movilización de la energía y, por consiguiente, de la capacidad de reacción, motivación, contacto con el mundo y sensibilización son algunas de las consecuencias de dejar de lado la importancia del aprendizaje a través del cuerpo.
La Educación Kinestésica ó Kinesiología es una técnica sencilla y muy eficaz, gracias a la cual se comprende la función del cerebro con relación a tareas específicas de aprendizaje y comportamiento, ofreciendo beneficios concretos en relación con el funcionamiento integrado de los hemisferios cerebrales, ojos, oídos y el cuerpo en general, lo que se detecta fácilmente en la lectura, escritura y deletreo, así como en todos los aspectos de la vida, gracias a que permite mayores posibilidades de comprensión de una misma situación mediante el acceso a partes del cerebro que antes estaban fuera de nuestro alcance.
Las modificaciones en el aprendizaje y el comportamiento son, muchas veces, inmediatas y profundas, debido a que se descubre cómo recibir la información y expresarla al mismo tiempo.
Estas son técnicas sencillas, con etapas neurológicamente exactas, que posibilitan un alto grado de influencia en múltiples áreas del ser humano.
La GIMNASIA CEREBRAL, una de las ramas principales de la Kinesiología, contribuye en los siguientes aspectos:
· Integración de los hemisferios cerebrales
· Mejoría del flujo energético y eléctrico del cuerpo
· Disminución de los niveles de estrés
· Integración entre la memoria racional y la memoria emocional
· Activación de la creatividad, el poder de la comunicación y la expresión
· Estimulación del razonamiento, la concentración, la memoria y la atención
· Establecimiento de un sistema de equilibrio entre comunicar, organizar, comprender, concentrar y memorizar
· Organización, profundización y retención de información
· Creación de nuevas conexiones neurológicas y, en consecuencia, aumento de la capacidad de aprendizaje
· Funcionamiento simultáneo de ambos ojos, oídos, manos, pies y cuerpo en general
· Coordinación entre la motricidad y la visión
· Estimulación y desarrollo de habilidades académicas y desactivación de bloqueos de aprendizaje.
Experiencias y sensaciones son aprendizaje. Las sensaciones son la base del entendimiento, desde el cual se desarrollan conceptos y pensamientos. Un ambiente sensorialmente enriquecido es imperativo del aprendizaje. Del mismo modo, la libertad de explorar con muy pocas restricciones contribuye al desarrollo de habilidades para mejor acceso, retención y análisis de información durante la vida, tanto a nivel mental como emocional y espiritual.
Las palabras solo pueden ser entendidas cuando provocan alguna imagen en la mente. Las experiencias, comprometiendo sentidos, emociones y movimientos, inciden en su totalidad en el aprendizaje. Las palabras son muy útiles para darle organización a los procesos de pensamiento sobre las sensaciones, pero no las sustituyen.
A través del trabajo sensorial del Arte, la Música, el Teatro, Danzas, Cuento y Literatura, los patrones iniciales sensoriales actualizan la información incrementando la creatividad y la capacidad de vivir experiencias innovadoras.
El Taller Básico desarrolla 7 puntos, en cada uno de los cuales se realizan actividades que trabajan los planos físico, emocional, mental y espiritual. Estos puntos son:
1. Los fundamentos. No juzgar. Ver y Confiar.
2. Mente: pensamiento y percepción. Liberar e Intuir.
3. Autoconocimiento. Atención y Fuerza vital.
4. Lo que nunca muere. Desapego.
5. Comunicación. Conocer y Armonizar.
6. El mundo del alumno. Fluir y Amar.
7. Cierre: la hora del cuento. Juego y Presencia.
Este taller se desarrolla con un máximo de 12 participantes durante 15 horas aproximadamente, con horarios y distribución diferentes para facilitar la asistencia:
v 7 sesiones de 2 horas cada una
v 2 días de trabajo con una semana entre uno y otro
v 4 jornadas (mañana o tarde) de 4 horas
v 5 jornadas de 3 horas
El seguimiento, que mantendrá la metodología básica involucrando movimiento, reflexión, charlas y espiritualidad, tendrá las siguientes opciones:
v Material o publicaciones mensuales que se harán llegar a las instituciones que planteen un programa de trabajo personal.
v Estableciendo un horario semanal, se conformará un grupo en el que podrán participar los profesores que deseen. Tendrá un máximo de 15 personas y se reunirá cada semana para considerar los temas que vayan surgiendo en el proceso.
v Charlas–taller dirigidas a todos los docentes según la disposición de la institución.
v Para mantener el vínculo con las instituciones y ahondar en las necesidades comunes, proponemos conformar un grupo en el que participe un delegado de cada institución, para recoger inquietudes, brindar formación y estructurar los planes de seguimiento de manera adecuada para la educación en general y para cada institución. Este delegado recibirá las inquietudes de sus compañeros y de la institución y llevará a ella material de formación.
Además,
habrá talleres de profundización en temas tratados en el taller básico.
Para cualquier información adicional e inscripción a los talleres, podrán comunicarse con nosotros en:
Decanatura de Desarrollo y Bienestar Estudiantil: Tels. 291 6528 – 437 3524
Mail.
[email protected]
Coordinación del Proyecto: Ana María Bermúdez D. Beeper 310 5555 Cód. 13569
Mail.
[email protected]
Si bien como docentes es necesario contar con un bagaje teórico fundamental y la experiencia pedagógica todos los días reta a nuevos aprendizajes, es común que el hombre tienda a fijar sus saberes, olvidando frecuentemente su naturaleza evolutiva y su capacidad de conocimiento y cambio. Es por esto que el programa de FPV se centra en el trabajo del docente consigo mismo, brindando nuevas herramientas que lo enriquezcan y fomenten en él percepciones más amplias, para que en su quehacer pedagógico inspire en los estudiantes el aprendizaje a partir de la experiencia.
De nuestra vida como estudiantes recordamos poco de los contenidos de una materia y más de la relación que se entabló con el profesor. La transmisión de los valores se hace a través de las relaciones, cuya armonía evidencia una sana relación consigo mismo. Nuevamente se hace indispensable mantenerse en un proceso de autoconocimiento, apreciación y deseo de expresar hacia fuera los talentos que se poseen.
Cuando se participa de procesos de formación de seres humanos, puede ser peligroso caer en la trampa de creer que se es maduro y se está completo; para este fin se diseñan este tipo de talleres, que nos recuerdan que toda edad tiene su propio reto y que acercarse a cada nueva generación requiere apertura para comprender su lenguaje.
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