•
No hay sentimientos buenos ni malos, cada sentimiento tiene su valor, su
utilidad y significado. Reconocer y manifestar nuestros sentimientos es
algo útil y necesario, sin embargo no debemos convertirlos en conductas
que nos hagan daño a nosotros mismos o a lo demás.
•
Aprender a controlar nuestros sentimientos es una habilidad necesaria para
vivir en armonía. Es una capacidad que debemos enseñar a nuestros hijos,
y la mejor manera de hacerlo es tratarlos con respeto, comprensión y cariño.