Sto. Tomás Moro 24/26

(Viene de la página 23)

El movimiento puritano del siglo XVII en general y Fox en particular en su Libro de los mártires pretendieron describir a Moro como el gran inquisidor de los primeros protestantes. Lo absurdo de tales acusaciones fue tan evidente que el mismo Fox debió rectificarse en las últimas ediciones. Acusación que se renovaría en el tiempo por uno que otro trasnochado.

Recordemos que por esta época la pena de muerte era una pena habitual y totalmente legitimada. De los dos años y medio de cancillería se conocen solo cuatro ejecuciones: Thomas Hitton (1530), Thomas Bilney, Richar Bayfield y John Tewkesbury (1531). Ahora bien, Sir Thomas afirmaba que el no veía inconveniente en que los mismos Turcos fueran a predicar sus creencias a Inglaterra (curiosamente creo que es lo que hacen hoy día) bajo dos únicas condiciones: que permitieran la ida a su país de misioneros cristianos, y que por ambas partes se aceptase que esos predicadores no incitarían ni al derrocamiento por la fuerza de la constitución de aquellos estados ni a otro tipo de violencia. No fue entonces la herejía la causa de la persecución penal sino el intento de imponer sus ideas por la fuerza; la destrucción tácita de la Iglesia y el Estado que implicaban ciertas doctrinas. Por otro lado, se trataba de penas reguladas por ley vigente, razón por la cual, mal podría haberse opuesto; de hecho su aplicación provenía de la jurisdicción eclesiástica, como seglar apenas si tendría voz para estos casos.

"Son varias las religiones no solo en la isla, sino también en cada una de las ciudades" "entre sus instituciones más antiguas cuentan la de que a nadie su religión le sirva de prejuicio"." que a cada quien le fuera lícito seguir la religión que le  pluguiera; más que para convertir a los otros también a la suya, pudiera esforzarse solo hasta el punto de exponer la suya con razones, placida y modestamente, no de destruir las demás acerbadamente si su persuasión no convence, y que no use ninguna violencia y se abstenga de injurias" (Utopía L. II Las religiones de los utopienses).


Proporcionalidad entre los delitos y las penas


"Esta inútil prodigalidad de suplicios que nunca
ha conseguido hacer mejores a los hombres"

Cesare Beccaria -
De los delitos y las penas

Como magistrado real debía atender las peticiones dirigidas a la Corona, tomando decisiones judiciales con el Consejo y ejerciendo

(Continúa en la página 25)

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Estudio Casanova Ferro & Asoc.
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