Alternativas a la marginación y pobreza


La constitución de 1917 conjuga el ejercicio de las libertades individuales con los derechos sociales y concibe a la democracia no sólo como una estructura jurídica y un régimen político, sino con un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento político, económico y cultural del pueblo.

La constitución postula garantías y derechos específicos que se refieren a la igualdad de oportunidades y al establecimiento de condiciones para el desenvolvimiento de los individuos, las familias, las comunidades, los pueblos indígenas, los trabajadores y los sectores productivos. De este modo se establece en el articulo tercero constitucional el derecho de todos los mexicanos una educación básica gratuita, obligatoria y laica; el derecho y la protección a la salud, derecho la igualdad entre el varón y la mujer, y a decidir sobre el número y esparcimiento de sus hijos; el derecho a la justicia y al trabajo; el derecho a las familias mexicanas a una vivienda digna y a la protección de la infancia. además, en virtud de que la nación mexicana es pluricultural, la constitución dispone que la ley protegerá y promover el desarrollo de los pueblos indígenas.

El principal desafío consiste en disminuir la pobreza y moderar la desigualdad que existe entre los diferentes estratos de la población. Su persistencia no permite el pleno ejercicio de las libertades democráticas del país ni el despliegue de las capacidades individuales en el proceso productivo, en la educación y en la cultura. El desarrollo humano guarda una relación de fortalecimiento mutuo con la democracia y con una economía competitiva y en crecimiento, para lograr su consolidación en el marco de derecho, es indispensable crear las condiciones que amplíen la satisfacción de las necesidades sociales y el disfrute de los derechos individuales y sociales.

A su vez, el bienestar social sólo será posible a través de la generación de empleos permanentes, bien renumerado, que garanticen el acceso a la seguridad social, así como el crecimiento de la productividad en los ingresos de la población. Es indispensable concentrar esfuerzos de la sociedad y del gobierno con el propósito común de abatir la desigualdad. La acción pública debe complementarse con el esfuerzo de la sociedad. Esta acción se orienta a establecer oportunidades equitativas mediante la ampliación de la cobertura y el mejoramiento de la calidad de los servicios de educación, salud y vivienda.

En este contexto es prioritario dar atención a las familias, a las comunidades indígenas y a los grupos con desventajas para integrarse al desarrollo. La integración social y productiva mediante inversiones sociales se puedan registrar incrementar importantes en los niveles de educación, salud y productividad, lo que posibilita el acceso a los empleos permanentes y mejores ingresos.

La dimensión de los rezagos estructurales, agravados por la crisis económica ha implicado a convocar a una cruzada general por el bienestar capaz de hacer converger la fuerza y el talento de todos: hombres y mujeres, así como las diversas instituciones en un nuevo acuerdo estatal. Por ello debe ser integral, incluyente participativa y federalista. Su formulación y ejecución serán resultado de un amplio proceso de concertación y participación, en un alianza integral para el bienestar que movilice a las fueras sociales y políticas, a las organizaciones ciudadanas y al los tres niveles de gobierno; municipal, estatal y federal, la participación de las organizaciones no gubernamentales, las instituciones de asistencia pública y las organizaciones de los beneficiarios como participantes directos en las acciones para mejorar los niveles de vida.

Una de las características de la población en situación de pobreza extrema y marginalidad, es su dispersión en todo el territorio, la concertación de atribuciones, instrumentos y recursos limita la eficiencia de la acción pública y desaprovecha la capacidad participativa local en la promoción del bienestar.

En materia de educación, aunque significativamente la infraestructura, más de seis millones de mexicanos de quince años en adelante son analfabetas. La población con los índices más altos de rezago educativo se encuentran en áreas y situaciones que dificultan su acceso al servicio, su permanencia a lo largo del ciclo escolar y su conclusión. Hay más de dos millones de niños de seis a catorce que no asisten a la escuela. La eficiencia terminal en primaria es de 62 %.

En relación con la salud, el acceso regular a los servicios no es todavía una realidad para diez millones de mexicanos, quienes se encuentran al margen de los requerimientos básicos de salubridad e higiene además, prevalecen importantes desigualdades regionales en los principales indicadores de salud. Las dificultades en el acceso y la calidad de estos servicios se suman a los problemas de desnutrición. En el área de vivienda el déficit es de alrededor de 400,000 de acciones, entre necesidades de construcción 85,000 y poco más de 300,000 en mejoramiento.

Sin embargo en Chiapas hay algo que lastima y se ha convertido en el problema mas urgente de atención social, nos referimos a LA POBREZA EXTREMA. Cerca de dos y medio millones de chiapanecos no pueden satisfacer sus necesidades más elementales. El sector Agropecuario concentra dos terceras partes de la población con pobreza más aguda. Los pobladores de las áreas rurales y los dela zona de baja productividad padecen los efectos de la exclusión social.

La pobreza y la marginación afectan de modo particularmente grave a la población indígena; en 1990, el 41 por ciento de la población indígena de más de catorce años era analfabeta y 37 por ciento no tenia ninguna instrucción escolar; de los que trabajan, el 83 por ciento no recibía menos de dos salarios mínimos. En su mayoría, los indígenas residen en comunidades apartadas de los beneficios sociales y los servicios sociales y los servicios básicos.

Estas condiciones se ve magnificadas en el caso de los grupos indígenas cuya demografía esta estrechamente ligada a la pobreza y a la marginación que por lo general presentan un patrón de dispersión y aislamiento, a altas desnutrición y morbilidad por enfermedades infecciones y parasitarias.

La erradicación de la pobreza y de la marginación se logrará sólo mediante una estrategia integral que permita proporcionar servicios básicos a la población y, al mismo tiempo, promueva su participación en actividades que incrementen su productividad y sus ingresos. Diversas instituciones públicas han permitido avanzar en la atención de las demandas sociales y en el fortalecimiento de la participación social de la relación del estado con los grupos de la sociedad. La construcción de una vasta infraestructura y el fortalecimiento de la participación social mediante una amplia red de organizaciones ciudadanas sustentadas en las tradiciones comunitarias y el espíritu solidaria de la población. Por su parte, la integración productiva es un medio que permite solidarizar el esfuerzo para superar los rezagos y promover el crecimiento económico, condición ineludible si se quiere romper el círculo vicioso de la pobreza y la marginación.

 

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