La educación y la cultura para la paz


La evolución de la humanidad está llena de guerras y trances y realmente no se puede explicar sin ellos. Sin ser la excepción Chiapas vive hoy no solo una sino variadas expresiones de ellas. Muchísimas veces nuestra alternativa personal para resolver un conflicto es la violencia y la imposición. Durante el proceso de la historia y en la vida cotidiana vemos continuamente que cuando un poder o alguien se impone a otro mediante la fuerza, este poder está predispuesto a que se vuelva a perder por el mismo sistema, por la fuerza. Los meses pasados pudimos leer crónicas de acerca de acciones e inmediatamente se presento la reacción. Pero para conseguir una sociedad en paz, como rasgo distintivo de la especie humana, tenemos la INTELIGENCIA que nos permitiría comprender y reflexionar sobre la realidad que nos rodea desde una perspectiva global, además de comunicarnos, asociarnos y utilizar la libertad para crear y construir una sociedad mejor. También es cierto que la INTELIGENCIA se puede utilizar para todo lo contrario pero seria un talento mal entendido en cuanto estas actuaciones van en contra del progreso de la misma humanidad.

Parece que la definición de paz no tendrá que ver tan solo conque no haya guerra concepción muy frágil y un tanto negativa en cuanto que concebirla solamente como la ausencia de guerra sería indicativo de una cultura de violencia. Por lo expuesto anteriormente se deduce que la paz es una forma de interpretar las relaciones sociales y una forma de resolver los conflictos que la misma diversidad que se presenta en la sociedad hace inevitables. Y cuando hablamos de conflictos, no nos referimos tan sólo al conflicto bélico sino también a la contraposición de intereses políticos, religiosos, agrarios, económicos, étnicos y de género entre personas o grupos o las diferentes formas de entender el mundo.

A pesar de considerase quimérica, la inmensa mayoría de las personas considera deseable esta UTOPÍA (Tomas Moro) y quieren caminar en esta dirección considerando negativo cualquier paso en sentido contrario. Por esto, la paz también es una meta o punto de referencia hacia el que se ha de caminar, y sobre todo responde a un modelo de convivencia y desarrollo sostenible en el futuro. La educación también tiene esta función transformadora, y desde una visión sistémica la construcción de la cultura de la paz podría ser la utopía referente, para lo que deberíamos hablar también de justicia, libertad, democracia, tolerancia y desarrollo, pero deberán ser estos conceptos el marco de referencia.

La educación para la paz debe asentarse en una base sólida y realista. Como decíamos antes hay que tener como referente el marco de los valores ético-morales-jurídico-racionales, pero apoyándose en la realidad. Cualquier intento de educación si no tiene un buen fundamento en la realidad será poco efectivo, y en el caso de la educación para la paz es fundamental partir de ella para comprenderla y poder transformarla.

Como decíamos, un ámbito de intervención fundamental, para generar conciencia social, es la EDUCACIÓN, aunque no es la única si la consideramos la de mayor relevancia. Ya lo dijo Tony Blair, primer ministro de Gran Bretaña en su visita a México acerca de las 3 principales prioridades de su país para este siglo XXI que son EDUCACIÓN, EDUCACIÓN y EDUCACIÓN. Solamente se pueden generar cambios significativos a traves de darle la posibilidad de desarrollar a plenitud su capacidad y todas sus capacidades a los individuos de una nación.

Educar para la paz supone enseñar y aprender a resolver los conflictos. El conflicto está presente de forma permanente en nuestra sociedad como manifestación de la diversidad de intereses y cosmovisiones, seguramente el desconocimiento de lo otro nos hace mas intolerantes.

Educar para la paz es una forma particular de educar en valores. Cuando educamos, consciente o inconscientemente estamos transmitiendo una escala de valores. Educar conscientemente para la paz supone ayudar a construir unos valores y actitudes determinados tales como la justicia, libertad, cooperación, respeto, solidaridad, la actitud crítica, el compromiso, la autonomía, él dialogo, la participación.

Educar para la paz es una forma de educación desde y para la acción. No se trata de educar para inhibir la iniciativa y el interés sino para encauzar la actividad y el espíritu combativo hacia la consecución de resultados útiles a la sociedad. Se trata de participar en la construcción de la paz.

Educar para la paz es mantener un proceso permanente y por tanto esto se ha de expresar en los proyectos educativos. Esto también ha de quedar recogido en los programas o intenciones de los agentes educativos no formales tal como medios de comunicación, organismos no gubernamentales, administraciones locales, etc.

Educar para la paz supone recuperar la idea de paz positiva. Esto implica construir y potenciar en el proceso de aprendizaje unas relaciones fundamentadas en la paz entre los alumnos-padres-profesores, entre ciudadano y poder. De ello se deriva la necesidad de afrontar los conflictos que se den en la vida del centro y en la sociedad de forma no violenta.

Educar para la paz desde la currícula escolar implica darle una dimensión transversal de forma que afecte a todos los contenidos de todas las áreas o disciplinas que se estudian pero también a la metodología y organización del centro. Esta habrá de establecer los mecanismos que la favorezcan.

La sociedad chiapaneca atraviesa por un delicado período de recomposición de su futuro. Se rechaza la injusticia social en que viven los marginados, pero también se repudia la violencia como fórmula para alcanzar soluciones duraderas. La opción chiapaneca estriba en articular, a través de la paz, una estrategia integral que atienda el punto de origen y destino de los actuales conflictos económicos, políticos y sociales de Chiapas.

Chiapas es un nuevo universo híbrido surgido del encuentro de dos culturas profundamente arraigadas a la tierra y de una geografía que permitió un inconcluso acomodo racial a partir de la época colonial. Chiapas es la expresión de identidades enfrentadas y resistencias a incorporarse al torrente nacional y mundial de los efectos globalizadores.

Los actuales conflictos económicos, políticos y sociales son, en el alcance local, la síntesis de un largo proceso de descomposición de la estructura social agraria; sumado a una creciente presión demográfica; a un agotamiento de la tierra a causa del monocultivo; a técnicas de producción obsoletas; a una corrupción y lucro ilícito de la gestión agraria; a la falta de voluntad política del gobierno federal para asumir los costos de regularizar a fondo la tenencia de la tierra; a la caída en los precios agrícolas, en particular el del café.

Podemos decir que metodológicamente se debería intervenir desde los diferentes ámbitos de influencia (escuelas, centros laborales, medios de comunicación, ONG’s, movimientos asociativos, familias, comenzando por el estado mismo) para alcanzar las condiciones propicias para un desarrollo sostenido de una cultura permanente de la paz con la participación de toda la sociedad en igualdad de condiciones y de potencialidades.

 

<<anterior

unach
ir al índice
Imprimir
ir arriba

 

Hosted by www.Geocities.ws

1