"El desarrollo social: una utopia en mesoamérica..."


Después de haber transcurrido cinco años de la firma de los Acuerdos sobre Desarrollo Social en la Cumbre Mundial de Copenhague en 1995, las Organizaciones Sociales de Centroamérica, Panamá y México, consideraron oportuno desarrollar una evaluación del nivel de cumplimiento de los compromisos adquiridos en dicha cumbre, así como los resultados e impactos en los países de la región desde la perspectiva no gubernamental, ofreciendo a la vez recomendaciones estratégicas que contribuyan a estimular el desarrollo económico social de los países, especialmente el de los sectores más vulnerables.

Recordemos que los 118 jefes de Estado, los Organismos Internacionales y la participación significativa de las Organizaciones No Gubernamentales, le dieron un elevado reconocimiento tanto político como social a la declaración y al plan de acción de la cumbre, sobre todo por el énfasis en una orientación estratégica por resolver los problemas sociales más sensibles de la humanidad: erradicar la pobreza, crear empleos productivos, lograr la equidad e igualdad entre hombres y mujeres, y reforzar la sociedad en su conjunto, movilizando la solidaridad, la cooperación y acciones gubernamentales consistentes. Lo que hace más importante realizar una evaluación de esta naturaleza, ya que busca contribuir y facilitar a la reorientación estratégica de los postulados de la cumbre, así como a una renovación de los mismos que permitan el desarrollo social, tan anheladamente buscado.

Asimismo, la evaluación en la región parte de una base metodológica acumulada en el seguimiento anual de las cumbres de Desarrollo Social y de la Mujer, realizado en los últimos cinco años. Es decir, se parte de una base de indicadores construidos para cada compromiso que se contrasta con la realidad nacional y las metas para determinar el grado de cumplimiento de los compromisos, los logros nacionales y regionales, para finalmente establecer un marco de recomendaciones estratégicas. Estas últimas, constituyen los ejes centrales del cabildeo e incidencia que las organizaciones realizarán en los próximos años para lograr impactos sociales relevantes. Ahora bien, al revisar la realidad regional en los últimos cinco años de la década de los noventa es evidente un avance significativo en la estabilidad macroeconómica, es decir a pesar de tendencias cíclicas, los países en su conjunto poseen un crecimiento económico leve pero positivo, control sobre la inflación y estabilidad monetaria, entre otros. Asimismo, se constatan logros importantes en cuanto al ambiente democratizador de la región, el proceso de pacificación y tolerancia, y el desarrollo de algunas empresas desde la perspectiva microeconómica. Sin embargo, todo lo anterior se basa en un modelo de desarrollo orientado a la apertura y la globalización, en donde los programas de ajuste estructural han sido una etapa significativa de los procesos económicos regionales.

Dichos resultados son importantes al comparar la década "perdida" de los ochenta con los noventa, pero al evaluar los compromisos de Copenhague y la evolución histórica de los indicadores económicos, sociales y políticos, la situación se relativaza bastante, ya que son pocos los países que presentan progresos significativos.

Centroamérica en los últimos cinco años se encuentra, con "logros económicos y políticos precarios, con resultados negativos en equidad social y sustentabilidad ambiental, además con fracturas regionales importantes". En efecto al analizar los compromisos adquiridos y contrastarlos con el cumplimiento real, el nivel de pobreza, desempleo, las brechas entre ricos y pobres han aumentado en todos los países mencionados; agravado con un claro aumento de los desequilibrios regionales, entre las zonas rurales y urbanas de todos los países. El escenario anterior se ve completado con la creciente diferencia en el acceso a los servicios básicos y al empleo, especialmente en el caso de la mujer, lo cual apunta a la permanencia de estructuras inequitativas en el tratamiento de género.

En este marco, uno de los problemas centrales es el modelo de desarrollo que prevalece en todos los países considerados, el cual es concentrador y excluyente, respondiendo a una concepción neoliberal tradicional aplicado a ultranza. De esta manera, la liberalización y desprotección comercial acelerada, la reducción del Estado y la limitación de sus competencias, los programas de ajuste estructural y de estabilización sin compensar los costos sociales derivados, así como la realización de las modernizaciones y privatizaciones ambiguas y cuestionadas, entre otros, se convirtieron en puntos comunes en las agendas políticas de todos los estados de Centroamérica y México. Por consiguiente, se aceleran las aperturas y la globalización de las economías domésticas en función de las grandes empresas, sin contrarrestar y compensar adecuadamente sus impactos en la mayoría de la población. Además, se diluye el concepto de integración regional, ya que la liberalización implica la renuncia de las formas de protección conjuntas y la priorización de tratados comerciales al nivel individual, no como bloques y aliados comerciales.

Todo lo anterior, hace más evidente la poca voluntad política por erradicar la pobreza e invertir en el desarrollo humano en los países considerados, existiendo poca capacidad política para converger en una visión compartida del desarrollo, centrado en las personas con una clara tendencia de inversión y acumulación humana.

Se deja de lado de esta manera, toda la concepción de desarrollo humano, que debería ser la base central para región y que sencillamente plantea un desarrollo centrado en las personas y para las personas; en donde se parta de una concepción de integración regional que permita el pleno desarrollo, que mejore la eficiencia, genere economías de escala y aumente la inversión; así como estimule el desarrollo tecnológico, las relaciones de intercambio y la realidad rural con una política agropecuaria regional; fomentando el desarrollo del "capital humano" y resolviendo aspectos urgentes como la equidad social, la vulnerabilidad económica y ecológica, la equidad entre hombres y mujeres, y entre pobreza y empleo. Como establece el PNUD el desarrollo humano debe incorporar: productividad, equidad, sostenibilidad y participación.

Los compromisos de la Cumbre Social.

Un aporte muy importante al proyecto del modelo de desarrollo humano de los países de la región, esta conformado por el serio cumplimiento de los compromisos adquiridos en la Cumbre Social. Más sin embargo, el resultado de los cinco años es insuficiente, veamos sólo algunos aspectos:

  • En primer lugar, consideremos el logro del objetivo fundamental de todo el conjunto de compromisos: el de erradicar la pobreza en los países considerados. A pesar que ha habido avances, no se ha logrado reducir el elevado porcentaje de población que presenta restricciones en su nivel de ingresos, ya sea que no son suficientes (pobreza absoluta) o que no logren cubrir la canasta básica alimenticia. Para mediados de los 90's, Centroamérica presentaba un promedio de 60% de su población en pobreza absoluta, de los cuales el 40% eran indigentes. Ambos se concentraban en mayor medida en las zonas rurales (71% de la pobreza absoluta y 52% de la indigencia), mostrando las históricas desigualdades regionales entre el campo y la ciudad. Por su lado, para México y en 1996, el 76% de la población vivían bajo la línea de pobreza, de los cuales aproximadamente el 45% estaban debajo de la pobreza extrema. Según estimaciones, esta situación no se ha modificado para principios de siglo, aunque se denota una leve mejoría de uno o dos puntos en la pobreza absoluta, pero un incremento en la desigualdad regional al interior de cada país.

Educación y Salud. Los indicadores de educación han tenido un resultado positivo en los últimos cinco años, sobre todo en los aumentos de las coberturas e incrementos de presupuestos, principalmente en países como México, Costa Rica y El Salvador. Sin embargo, este avance ha sido insuficiente, ya que no cumplen las metas más visibles, por ejemplo lograr la alfabetización y el acceso universal a la enseñanza básica de los niños en edad escolar (medido por el coeficiente de matricula de escuela primaria), prácticamente ninguno de los países considerados lo ha cumplido para 1999, presentando incluso retrocesos o estancamientos (Honduras y Guatemala).

Equidad de Género. Por otra parte, no se ha logrado elevar significativamente la equidad entre los géneros y mejorar sensiblemente la situación de las mujeres, siguen prevaleciendo las desigualdades en el desarrollo humano y social. Esto se expresa en las diferencias entre cada país y el PNUD, que recoge las peculiaridades en el tratamiento de género. Las grandes diferencias que son posibles ubicar en el último quinquenio de los 90's, es la creación de instituciones de protección a la mujer, la conciencia creciente de la población con respecto al problema de género y en el mayor número de casos denunciados con respecto a abusos en contra de la mujer. De esta manera, el vacío persiste porque la orientación de las políticas es más teórica que práctica, el nivel de recursos e inversión es insuficiente y la participación de las mujeres esta siendo limitada por factores culturales y estructurales dentro de cada país.

Participación ciudadana y Democracia. Resulta innegable los avances logrados en materia de democratización en la región, sencillamente y en pocas palabras, es la primera vez que todos los países considerados presentan estados de derecho en forma conjunta. Sin embargo, muchas tareas quedan pendientes, uno de los más importantes se refiere a la generación de un clima de seguridad personal y jurídica. En los países considerados, la seguridad personal se encuentra permanentemente amenazada por fenómenos de violencia y delincuencia. El incremento de la violencia y el poco desarrollo de las instituciones del estado limitan el desarrollo democrático.

Vulnerabilidad. Otro aspecto común en la región es la fragilidad y vulnerabilidad social ante los fenómenos naturales, especialmente la mostrada por el paso del huracán Mitch por el área de Centroamérica. De esta manera, estos países sufren "catástrofes naturales" con mayor frecuencia, las cuales no son más que resultados del deterioro ambiental y del alto grado de vulnerabilidad de las familias, particularmente la población rural de estos países. Asimismo, México a pesar que no sufrió el debate del huracán Mitch, los daños causados por las lluvias y el terremoto de finales de los noventas, ocasionaron perdidas millonarias y causaron miles de damnificados.

Qué opina la gente. Ahora bien, el año 2001 ha iniciado con grandes dificultades y con una elevada deuda social contraída con los habitantes de la región. Sin embargo, desde el año pasado se analizo la cumbre social en Suiza, proporcionando la oportunidad de revisar, evaluar y reorientar los acuerdos internacionales en materia de desarrollo social y lograr erradicar los grandes problemas de la humanidad como son la pobreza, el desempleo, la inequidad, la falta de acceso a servicios básicos, entre otros.

Tratar de construir una sociedad más humana, justa y de mocrática son imperativos del desarrollo eocnómico y social de la región.

 

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