La nueva conciencia para la democracia


Etimológicamente democracia quiere decir "poder del pueblo", pero desde el punto de vista filosófico la democracia es más que poder del pueblo, es un sistema social, político y económico de hombres libres e iguales; no sólo libres e iguales ante la ley, sino en las relaciones sociales en la vida cotidiana. La democracia en cuanto concepción del mundo nos conduce a uno de los ideales más sublimes que el hombre intenta consolidar en la historia: EL IDEAL DE LA SIMETRÍA. Fundado en dos principios, el de la igualdad y el de la legalidad. La sociedad auténticamente democrática debe ser equitativa y justa.

La historia de la humanidad esta plagada de luchas populares por conseguir esa meta. Algo se ha avanzado pero falta mucho camino por recorrer. En otras palabras, faltan nuevas revoluciones, reformas, nuevos cambios, para que pueda concretarse el ideal de una sociedad justa integrada por hombres libres e iguales. En las condiciones actuales la democracia ha significado un gran paso histórico, pero todavía nos encontramos con una serie de limitaciones de orden ideológico, político, económico, cultural, técnico, e incluso psicológico, para que puedan ponerse en práctica aquellas instituciones de la democracia participativa. Se están haciendo diversos esfuerzos al respecto y en esa tarea estamos porque la democracia no es sólo elección sino también participación permanente. Entonces, vemos que son fundamentales dos ideales:

Libertad, concibiendo a esta como la posibilidad de elección de nuestras acciones sin restricción o sometimiento alguno. Partiendo del concepto de que "Mis derechos terminan donde comienzan los derechos de los demás". No nos referimos a la libertad natural, ya que con esta se hace imposible la convivencia humana; sino a la libertad jurídica, donde el ámbito y limite de nuestra libertad es la ley.

Igualdad, entendiendo esta como la no distinción motivada por cualquier razón ajena al hecho de ser ciudadano, es decir credo, color, raza, etc. Para ser más explícitos, los hombres no son iguales; hay diferencias físicas, psíquicas y morales evidentes. Pero somos todos iguales ante la ley. Es decir iguales en la diferencia. Nuestro planteamiento sobre una democracia es normativo (como esta debería de ser) y hasta desde cierto punto de vista utópico.

Creemos que una real democracia debe de ser resultado y estar fundada en un pueblo totalmente formado políticamente. Nos referimos a un pueblo de un alto nivel cultural tal, que mantenga una participación activa en la configuración de la sociedad.

La palabra democracia es de origen griego y significa literalmente "gobierno o dominio del pueblo". Claro que el pueblo mismo no puede gobernar: siempre se precisa una persona o grupos colegiados que dicten las leyes y las hagan cumplir. Lo que quiere decirse es que esa o esas personas no son los dueños sino los representantes y servidores del pueblo, respetan la libertad y la personalidad de todos y cada uno de los gobernados y procuran dar a la gente las mismas oportunidades de realizar su vocación y desarrollar sin trabas sus capacidades, mientras sean dentro de las leyes admitidas por todos. El principio fundamental es, pues, que la soberanía esta en el pueblo. La manera en que todo esto se traduce en el régimen político es el hecho de que el pueblo elige a sus gobernantes, en lugar de serle estos impuestos sin consultar su voluntad. La cuestión está en saber concretamente quienes son los que eligen, en la antigua Atenas, como en la Roma republicana y en las democracias modernas, son los que tienen el titulo legitimo de Ciudadanos. Otras veces, eran los individuos aceptados por la comunidad como representativos: así se elegía el rey entre los antiguos Germanos, y los primeros califas en el Islam. Vemos, por estos dos últimos ejemplos, que las formas democráticas no son únicamente republicanas.

Otro caso es el de la monarquía democrática, que hubo en la España medieval: las ciudades tenían el privilegio de gobernarse a sí mismas por medio de sus ayuntamientos (cuyos miembros ellas elegían) y designaban procuradores que las representaban ante el Rey en las Cortes, especie de parlamentos en que estaban representados los tres estratos sociales: el clero, la nobleza y los comunes, o sea el pueblo de las ciudades. En el siglo XII, las Cortes alcanzaron su mayor apogeo y tenían inclusive derecho de elegir el rey si la línea de herencia quedaba interrumpida a la muerte del monarca. Al subir cada nuevo rey al trono, las Cortes tomaban un juramento, por el cual se comprometía a respetar las libertades y los fueros públicos. El inconveniente del sistema era la exclusión del campesinado del gobierno nacional y sobre todo el abuso que los nobles y el clero podían hacer de sus privilegios; sobre todo, que la fuerza militar estaba en manos del rey y la nobleza.

Con el ascenso de la burguesía, se fue aboliendo la distinción de las clases y sus respectivos privilegios y se introdujo la democracia liberal republicana, en que, políticamente, hay un solo estado: el de los ciudadanos, que abarca a todas las clases sociales constituida en el electorado. Salvo en pocos países, como Inglaterra o Grecia, desaparece el rey. La democracia liberal reposa, pues, sobre dos ideas básicas: igualdad de derechos y deberes, o sea eliminando los privilegios de grupo y ausentando toda censura o traba para la expresión de las ideas. Esto trajo dos problemas: al desaparecer las comunidades pequeñas para constituir la nación entera una sola comunidad electora, y al formarse los partidos políticos, los electores apenas conocen el nombre de los elegidos, y entonces votan mas por los partidos que por los hombres; de modo que, si bien el programa de un partido puede ser muy bueno, puede no serlo la persona elegida. Esto porque en la época moderna los partidos políticos son el medio para que los individuos se conviertan en gobierno.

La distancia entre el electorado y los gobernantes se agrava mas con las enormes poblaciones de los Estados modernos. El segundo problema es que la total libertad de expresión permite la mercadotecnia, la propaganda deshonesta y armoniza con la demagogia; por otra parte, un grupo hábilmente organizado puede aprovechar la libertad para convencer al electorado de que lo elija, a instaurar después un régimen antidemocrático siendo este uno de los caminos de las dictaduras.

¿Vivimos hoy una democracia?

Desde una perspectiva estricta no. Es decir, estamos en una etapa de transición hacia una profunda democracia. Esta no es una opinión nuestra hecha al azar, sino que se fundamenta en ciertos o determinados factores de nuestra vida socio-política-económica actual que nos insertan en un modelo que aun camina rumbo a la democracia. Algunos de dichos factores son:

El problema económico actual, indudablemente acarrea grandes dificultades en el área social. Hoy a causa de este capitalismo avasallador surgido en las ultimas tres décadas, la sociedad Mexicana se divide en dos clases sociales: La alta o rica, que esta conformada por un reducido grupo de personas que concentran la mayoría del capital y por ende aliada al poder político. La otra es la pobre, que tiene muchas graduaciones diferentes, dentro de las cuales cabe destacar, la antigua clase media que ha sido vapuleada por el desarrollo económico hasta convertirse en los nuevos pobres de esta sociedad; el antiguo comerciante, empresario, empleado o campesino ha sufrido el impacto de las grandes tiendas de descuento, los grandes grupos económicos industriales y agropecuarios; como así también los empleados han perdido mucho de su poder adquisitivo, y les espera una situación peor con la flexibilización laboral. Dentro de esta misma clase merecen una mención especial los excluidos sociales, aquella clase que habitan en las grandes ciudades y donde la desnutrición, por dar un ejemplo, es una realidad de todos los días.

La salud, que debe ser igual para todos, hoy no es así. Depende del factor económico, ya que es abismal la diferencia entre la atención de un hospital publico a una clínica privada. La salud esta relacionada con la vida y por tal es fundamental y primordial ante cualquier otro problema. Es necesario garantizar el derecho a la vida de todo el pueblo. Es incomprensible que males como el cólera, paludismo, la tuberculosis y otras enfermedades endémicas que tienen cura, en nuestro país son una realidad para gran parte de la población; obviamente la parte mas afectada por estas enfermedades curables son aquellos a la que el poderío económico ha excluido.

La justicia, que es un pilar para la democracia, en este país esta desbastada. Hoy nos encontramos ante un poder judicial absolutamente dependiente de los otros dos poderes, así como del poder económico.

La educación debe cumplir un rol fundamental; sin embargo, leyes como la federal y la de educación superior, tienden a privatizarla, restringiendo de esta manera cada día más el derecho a ella que tiene la gran mayoría. Así la educación se dirigirá a un determinado sector social, el cual obviamente será portador del poder en el futuro. "Si el principio revelador de la pertenencia a las antiguas clases dominantes era la propiedad, la nueva clase dominante se define ante todo por los conocimientos, es decir por un nivel de educación". La educación publica y gratuita es un derecho que no puede ser vulnerado, ya que un pueblo ignorante es fácil de dominar. No podemos dejar de referirnos a la dependencia que la educación sufre de organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial que actualmente son fuertes promotores económicos de ella. Esto atenta contra la autodeterminación.

La seguridad, se encuentra en una crisis importante. La policía que es la institución encargada de ella, esta siendo hoy criticada e investigada, en hechos que atentan contra la sociedad. Esta institución no da garantías de seguridad al pueblo, muchas veces no se sabe que es peor sí el ladrón o la policía. Vale mencionar el caso del tráfico de drogas en el que frecuentemente se involucran diversos sectores de la policía, así como la participación de sus efectivos en un sinnúmero de ilícitos.

Devaluación de la clase política, la misma en su gran mayoría no representa a la sociedad. Esta mas ocupada en sus intereses personales que en darle al pueblo lo que le pertenece. Esto es lo que damos a llamar falta de representatividad. "La política se ha convertido en un espectáculo, pues los partidos ya no responden a las corrientes de opinión. Ideas, actividades, costumbres, se han transformado y abierto al cambio, en tanto que los representantes políticos permanecían inmóviles, volvían sus ojos hacia el pasado o dirigían las miradas hacia el poder y no hacia el pueblo".

La libertad de expresión, ha avanzado desde la revuelta estudiantil del 68 debido a los medios masivos de comunicación, así como con el cambio de partidos en el poder, pero aun hay amenazas y que atentan contra la verdadera libertad de prensa. Esto nos lleva a preguntarnos hasta donde llega dicha libertad.

Qué hacer

Estos factores mencionados, son solo referentes, ya que la realidad es mucho más compleja y todos están interrelacionados. Dichos factores que presentamos de forma separada, en la realidad no se presentan aislados. Son todos causa y efecto de todos. Pero debemos aceptar que el factor que más influye o determina a los otros es el económico, pues imperativo es la elevación del nivel de vida de millones y millones de mexicanos. ¿De que sirven la democracia y la libertad si se está hambriento y se es ignorante?

Para el cambio que requiere la sociedad Mexicana es necesario rediseñar un atabla de valores en los que el interés social supere al interés individual, son tiempos de iniciar los cambios del mañana. Hoy todavía es posible recuperar la conciencia.

 

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