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Condicionantes del desarrollo en México
La PLANEACIÓN se concibe como una actividad encaminada a trazar el curso concreto de acción para lograr determinados fines u objetivos preestablecidos. Dicho en otras palabras, se considera como el establecimiento de un conjunto de decisiones para la acción futura, de modo que éstas puedan tomarse con toda seguridad en el momento oportuno y evitar la improvisación. El acto de planear implica, ante todo, prever, ver hacia adelante en el tiempo para garantizar el logro de una empresa, precisando sus objetivos, determinando los medios Necesarios y ejecutando las acciones pertinentes para alcanzarlos.
El proceso de planeación está encaminado a elegir las mejores alternativas para resolver las necesidades y problemas. En este proceso, las alternativas siempre se convierten en actividades concretas. Un plan correctamente elaborado asegura que los medios disponibles correspondan plenamente con los objetivos que se persiguen, esto es, que tengan coherencia entre sí. De igual manera, garantiza que tanto los medios, como los objetivos, se dirijan a cubrir las prioridades establecidas, es decir, las necesidades y problemas identificados como importantes.
En resumen, considera las posibilidades reales de su realización. Un plan completo comprende objetivos y prioridades, políticas y estrategias, procedimientos, programas y presupuestos. La planeación debe considerarse como un proceso permanente, en la medida en que no termina con la elaboración de un simple plan de trabajo, ni en la redacción del documento que lo expone, sino que se extiende hasta su realización y eventual reformulación, de acuerdo con los resultados obtenidos.
En términos generales, la planeación comprende dos grandes momentos: el de la formulación de los planes y el de la ejecución de los mismos. Esta última es la que arroja los verdaderos resultados, en razón directa de la buena o mala elaboración de los planes y de la capacidad o incapacidad de los encargados de ejecutarlos, lo que destaca la importancia de la evaluación. El grupo de países fuertemente dependientes, en el cual se inscribe México, podría indicarnos una primera limitante para la ejecución de planes de desarrollo.
La racionalidad de la acumulación neoliberal condiciona la toma de decisiones nacional cuando ésta no representa una garantía para mantener la lógica del capital, independientemente de las particularidades de cada país. Siendo así, el «límite de lo posible» para las propuestas y proyectos de desarrollo en México tiene una condicionante exógena(externa) posiblemente más difícil de modificar, que cualquier limitante de naturaleza endógena(interna). Por lo que el cálculo de la viabilidad del desarrollo tiene que incluir factores externos que no dependen de la voluntad y recursos internos.
Desde el punto de vista interno, la conformación heterogénea de la estructura del Estado en México y las marcadas divergencias en los intereses de los actores y sectores políticos que participan en la toma de decisiones, representa para la planeación una restricción que se vincula con la puesta en práctica de cualquier proyecto o plan. De esta manera, los planes nacionales de desarrollo en México no han reflejado la existencia de conflictos dentro y fuera de la estructura de gobierno, y tampoco las diferencias de los sectores dominantes. Por esta razón, la viabilidad socio-política de los planes ha quedado limitada al corto espacio temporal de implementación y al reducido apoyo social a las estrategias de desarrollo socio-económico propuestas por el Estado en México.
En lo que respecta a la teoría, la concepción de los planes nacionales no ha tenido un fundamento teórico que resalte las limitaciones que la realidad impone a las acciones y estrategias de ellos, y muestre la viabilidad o inviabilidad de los proyectos políticos que dieron origen a dichos planes. En relación con los enfoques de planeación, aplicados en México, la viabilidad de los planes de desarrollo ha estado limitada por no considerar el papel -objetivo o real- del Estado y el tipo de crisis al cual se ha visto sometido. Como sabemos, estos factores son importantes para la viabilidad del método de planeación y de sus propuestas de intervención socio-económica.
Otra condicionante de la viabilidad de los proyectos políticos lo constituye el origen y contenido de los mismos. Siendo los planes de desarrollo la expresión de los sectores poderosos en un momento histórico determinado, así mismo, de acuerdo con los patrones del desarrollo que ellos aspiran, en concordancia con sus intereses y su preservación en el tiempo.
Ello no implica que la estructura y contenido de dichos planes no sea susceptible de modificaciones derivadas de las diferencias de intereses en la sociedad, pero los cambios de que puedan ser objeto no van más allá de reformas para sobrepasar las situaciones de incertidumbre y mantener el statu-quo. En este sentido, cabe señalar si el sistema político opera por la vía de continuas y sucesivas negociaciones entre diversos sectores sociales, el proyecto político prevaleciente queda expuesto a cambios de rumbos de variable trascendencia, aunque es probable que en tales condiciones no exista una base u orientación más o menos inamovible en torno de la cual se producen ajustes de distinta naturaleza. En este caso, la viabilidad de los planes está sujeta a la capacidad real, de los sectores poderosos, de ejercer y sostener la hegemonía sobre el resto de la sociedad, profundizando, si fuera necesario, el ejercicio del consenso y de la coacción, esto no sería otra cosa que la «capacidad de gobernar» , que deben tener todos aquellos que ejerzan funciones de gobierno.
Los planteamientos antes expuestos no significan, en modo alguno, un marco rígido de impedimentos permanentes para el logro de la viabilidad de los planes de desarrollo en México. Son, más bien, señalamientos que no pueden ser desdeñados a la hora de proponer y establecer parámetros y variables para el cálculo de viabilidad en cualquiera de sus dimensiones -física, institucional, social, económica o política-.
Sin embargo, serán las condiciones particulares de la dinámica de los sistemas sociales y las circunstancias concretas del desarrollo histórico de la sociedad Mexicana, las que podrán determinar las características y orientaciones necesarias que habrán de asumir el cálculo y la búsqueda de viabilidad de los planes nacionales de desarrollo.
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