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Un siglo de desarrollo en México
La estructura de las clases
Las políticas económicas del gobierno mexicano se caracterizaron en el pasado por su búsqueda de conciliación entre dos modelos de desarrollo económico en conflicto. Uno de corte nacionalista, encaminado a la expansión del mercado interno, a la protección del empleo, a la promoción de la industria nacional y a la restricción en la penetración del capital extranjero; el otro, que persigue la internacionalización del capital, que se basa en el supuesto de que el desarrollo económico eficiente requiere de que las empresas mexicanas sean competitivas en el mercado internacional, así como libre acceso al capital extranjero y a la tecnología.
El modelo nacionalista surgió de la Revolución Mexicana de 1910, que estableció el principio de la intervención del estado en la economía. Se reforzó durante los 30´s cuando la depresión y la disminución en ganancias por exportaciones llevó a muchos gobiernos latinoamericanos a reducir su dependencia de los mercados externos a través de un modelo de "substitución de importaciones" (Industrialización), así como una agresiva intervención del estado en la economía. Este proceso en México, trajo a la clase trabajadora y campesina, irreversiblemente a un proceso de politización.
Durante los 30's los campesinos, jornaleros y obreros fueron movilizados en apoyo de la transformación estructural de la sociedad mexicana. La Reforma Agraria dotó de tierra a los individuos y a las comunidades campesinas en forma de ejidos, rompiendo con el poder político y económico de los propietarios tradicionales y buscando con este proceso remover barreras a la modernización de la agricultura. La nacionalización de las compañías petroleras Británicas y Americanas, en cierto sentido, reestructuraron las relaciones de México con el exterior y al mismo tiempo reforzaron el papel económico del estado quien tomo el control de la Industria Petrolera.
La incorporación de los campesinos y obreros en sectores corporativos del partido que por 70 años estuvo en el de gobierno, Partido Revolucionario Institucional (PRI), estableció control estatal sobre la clase trabajadora obrera y campesina, lo cual fue un factor clave en la prevención de movimientos que amenazaran al sistema político gobernante (González Casanova 1967).
Desde 1940 el modelo de desarrollo seguido en México ha sido predominantemente dirigido hacia la internacionalización de los procesos productivos, ya que tanto la agricultura como la industria se han convertido altamente dependientes del capital, tecnología y mercados extranjeros.
En la Industria la producción de bienes y servicios para grupos económicos de altos ingresos y exportación, conviven con pequeñas y medianas empresas que son generalmente ineficientes y producen para los mercados locales.
En agricultura pequeños productores y comunidades ejidales orientados a los mercados domésticos han sido cada día desplazados por productores de gran escala apoyados y financiados con recursos y tecnologías extranjeras y con alta orientación a la exportación.
A través de la banca para el desarrollo, particularmente Nacional Financiera (NAFIN) el control financiero ejercido por el Banco de México y de sus empresas monopólicas como Ferrocarriles Nacionales, Comisión Federal de Electricidad, Complejos Siderúrgicos, el gobierno ha promovido el desarrollo de éste sector de la economía, el cual se encuentra estructurado por una triple alianza entre el estado ( grupos específicos o agencias del mismo), capital extranjero y grupos dominantes dentro del sector privado. Un ejemplo de estos lazos entre el estado y el sector privado es la estrecha relación entre funcionarios de la Banca Pública y Privada principalmente aquellos relacionados a los grupos económicos.
Desde 1920 han existido intercambio entre los directores de los Bancos privados y los de Gobierno. Así es como miembros de los grupos financieros oficiales, al retirarse del gobierno ocupan puestos relevantes en los directorios de la banca privada. A partir de 1970 varios funcionarios del Banco de México han sido graduados de diversas Universidades Norteamericanas (Chicago, Harvard, Stanford, Yale, etc.) y muchos de los análisis financieros tienen una asombrosa semejanza a aquellos elaborados por la Banca Privada tales como Banamex y Bancomer. Funcionarios y agencias relacionadas con el sector financiero del estado, particularmente la Secretaría de Hacienda, Banco de México y la Banca de Desarrollo, han sido los mayores promotores del modelo de desarrollo de internacionalización de la economía. Este modelo refleja aquellos intereses que unidos a los de los grupos económicos de poder se benefician mas del acceso directo a capitales extranjeros, a través de préstamos, tecnologías, derechos, fra nquicias, así como relaciones con toda la estructura financiera nacional e internacional.
El Estado mexicano y la industrialización.
Considerar al Estado como el centro de las decisiones políticas y administrativas permite suponer una gran capacidad de mediación, de autonomía relativa en la toma de decisiones y de instrumentación, características que se modifican en sus niveles y magnitud, de acuerdo con las condiciones históricas.
En concordancia con ese proceso, se adopta la industrialización como estrategia del modelo de desarrollo basado en la Sustitución de Importaciones, esta modalidad de desarrollo se había implementado para la década de los treinta, donde el Estado se convierte en el actor fundamental de la promoción del desarrollo y regulador de la distribución. Todo esto como consecuencia de la debilidad estructural de la burguesía endógena para comandar el proceso de acumulación. En el México de este siglo el Estado se ha visto obligado a asumir el papel que le corresponde al sector privado en el capitalismo avanzado. Por efecto de las características del proceso de industrialización, el Estado es conducido a una corporativización de su participación empresarial y productiva, lo que le otorga nuevas funciones -y al mismo tiempo- lo conduce a un proceso creciente de hipertrofia político-administrativa.
De esta manera, la política económica se va haciendo cada vez más parte de la estructura de decisión estatal, dándole al Estado una mayor autonomía en relación con su entorno social interno y con magnitudes variables, de acuerdo con su capacidad de recursos humanos y de capital, respecto al contexto externo. Esta situación permite que las decisiones públicas se conviertan en objeto de la competencia de los grupos económicos, o dicho en otras palabras la competencia económica se manifiesta inevitablemente en la competencia por la influencia política.
La implantación progresiva del proceso de industrialización sustitutiva fue imponiendo la necesidad de proyectos nacionales que propusiesen modelos de desarrollo económico de largo alcance, en los cuales el Estado fuera el eje central de inversión y decisión, ya que aquellos dependerían de recursos públicos y de medidas proteccionistas. Por esta vía se facilitaba la transferencia de recursos públicos a manos privadas, convirtiéndose esta característica en el factor principal de la acumulación privada. Siendo así, el desarrollo económico se concreta en un proyecto político, en el cual el Estado ocupa la dirección central y el punto de concentración de los conflictos de las fuerzas sociales y de las aspiraciones de los sectores más poderosos. Ello conduce a un comportamiento contradictorio del Estado. Tal comportamiento termina por definir unas características impuestas por las fuerzas sociales, con mayor poder de presión corporativa para insertarse en las estructuras de decisión.
Lo anterior implica que la incorporación de aspiraciones sociales en la decisión pública se convierte en una competencia intra y extra clases. El Estado no puede ser concebido, ni como un mero instrumento político ni como una institución establecida por el capital, sino más bien como una forma especial de cumplimiento de la existencia social del capital al lado y conjuntamente con la competencia, como un momento esencial en el proceso de reproducción social del capital.
Así, en un momento determinado, la orientación de una estrategia de desarrollo convierte en agentes de decisión a los sectores del capital -financiero, comercial, industrial, etc.- que estén más relacionados con ella. De allí que la competencia entre capitalistas en el seno del Estado no se deba a razones productivas o de calidad, sino a los beneficios derivados de la influencia en la decisión pública. Por esto, los grupos hegemónicos políticos-administrativos se convierten en el factor decisivo de la estructuración, transformación y reproducción del Estado.
Las características de las decisiones públicas, de la estructura económica capitalista y de las particularidades de la acumulación privada en México, determinan que las relaciones Estado-sociedad civil sean de carácter altamente excluyente.
Como consecuencia de ello, el Estado se transforma en instrumento de minorías sociales y la lucha distributiva se concentra en los mecanismos de participación política, debido a que ellos conforman el instrumento de reparto del producto social.
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