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La tarea de Superar la pobreza humana


¿Qué está haciendo la comunidad internacional para erradicar la pobreza humana?, ¿Qué está haciendo cada país, cada estado, cada municipio y cada individuo?, ¿Cuál es la contribución de los donantes y los organismos internacionales, nacionales, locales y particulares para lograr este objetivo universal?.

Estas son algunas preguntas que nos planteamos al iniciar un nuevo milenio y que podemos responder solamente de manera parcial. Indudablemente, la Superación de la pobreza humana, es un desafío a escala mundial, que requiere también del concurso de todas las naciones e individuos para alcanzar respuestas satisfactorias.

En 1995, en Copenhague la comunidad internacional contrajo compromisos firmes en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social para Superar la Pobreza. Los países acordaron evaluar las dimensiones de la pobreza, fijar metas en el tiempo para la reducción de la pobreza, y preparar y aplicar planes para alcanzar esos objetivos.

El PNUD hizo recientemente una encuesta mundial por conducto de sus oficinas exteriores en la que se halló que casi el 80% de los países han hecho estimaciones de la pobreza y alrededor del 60% han formulado planes para hacerle frente, pero que sólo alrededor del 30% han fijado metas y plazos para superarla. El informe exhorta a que se hagan esfuerzos más decididos y concentrados, con el respaldo de recursos internacionales, nacionales y locales suficientes.

La participación de los donantes para apoyar a los países pobres no es suficiente, esto es en referencia al esfuerzo de las sociedades desarrolladas, cada se siente menos comprometida de participar en la solución de problemas de los que frecuentemente tienen algún grado de responsabilidad.

La asistencia externa para el desarrollo se halla en su punto más bajo de la historia: sólo el 0.2% del PIB de los países industrializados, cifra muy alejada del 1% ofrecido por los países más desarrollados en reuniones previas. Deben movilizarse recursos adicionales, pero, lo que es igualmente importante, habrá que reformar la ayuda para hacer que satisfaga mejor las necesidades y aspiraciones de los pobres de los países receptores.

Uno de los mensajes importantes del informe de Naciones Unidas es que los ricos no pueden presumir que ellos saben qué es mejor para la gente. El informe observa que los pobres tienen la mayor motivación, necesidad y son los que tienen el mayor interés comprometido en el resultado de los esfuerzos nacionales e internacionales por mejorar su situación.

Es necesario que los sistemas de gobierno nacionales y locales estén en medida suficiente descentralizados, abiertos y transparentes para que puedan responder a sus prioridades. Y las comunidades de pobres tienen que ser capaces de movilizarse y organizarse para alcanzar sus propios objetivos. El informe recuerda a la comunidad Internacional del desarrollo que son los pobres quienes saben más acerca de la pobreza ya que viven en ella y con ella. Por lo tanto, la evaluación de la pobreza debe incorporar el tipo de participación que permita a los pobres explicar su condición, expresar sus necesidades así como buscar y propiciar sus propias soluciones.

Es evidente que una de las grandes virtudes de los pobres es su potencialidad de acción colectiva. No debe descartarse el elitismo de los donantes y el hecho de que las comunidades pobres no necesitan que las dirijan. A medida que se les abran oportunidades fijarán su propio rumbo y se darán sus propios líderes, aquellos que surjan de manera espontánea y su comportamiento sea genuino, acorde a las necesidades de su entorno.

El PNUD sostiene que los programas contra la pobreza deben basarse firmemente en la movilización social respaldada por oportunidades económicas viables. La potenciación social debe ir de la mano de la potenciación económica.

Hoy es evidente la urgencia acerca de la necesidad de hacer frente a la pobreza. El Comité de Asistencia para el Desarrollo de la Organización de Países Desarrollados, ha fijado recientemente objetivos mundiales para reducir tanto la pobreza de ingreso como la pobreza humana hacia el año 2015. Esos objetivos son: primero, reducir a la mitad el porcentaje de la población mundial que son pobres de ingreso, actualmente alrededor de mil 300 millones, de los cuales el 70 % son mujeres; en segundo término, reducir en tres cuartas partes el porcentaje de niños menores de cinco años desnutridos, ya que en 1994 fue la quinta causa de mortalidad infantil , y la octava entre la población escolar; y por último, reducir en tres cuartas partes el porcentaje de los mil millones de adultos que son analfabetas, de los cuales el 75 % son mujeres.

Hoy consideramos que la eliminación de la pobreza es un imperativo moral. La libertad y el abandono de la pobreza, sostenemos, es un derecho humano inalienable.

En una respuesta elemental de los gobernantes y de las ONG´s a las apremiantes demandas de una sociedad creciente en números y necesidades, la reducción de la pobreza debe ser el centro de la estrategia del desarrollo del país en su conjunto, de las regiones y de los individuos. De darle una adecuada dirección al gasto público, la inversión en capital material y humano, en tecnología. En síntesis buscar que la política Macroeconómica sea congruente con la Microeconómica y que ambas estén al servicio de los individuos.

Es necesario hoy en día hacer de la reducción de la pobreza el centro de la política ambiental, especialmente porque los pobres son los que más sufren con el daño ambiental y podrían ser los que más se beneficiaran con la regeneración de los recursos naturales. La reducción de la pobreza debe ser también el centro de la política de género, especialmente por cuanto la desigualdad de género es un factor importante de los que contribuyen al empobrecimiento, y las mujeres están excesivamente representadas entre los pobres y con frecuencia sufren las formas más severas de pobreza.

El mundo actualmente se ha convencido, y particularmente los organismos internacionales sostienen además que la reducción de la pobreza debe ser un objetivo central de las reformas de la estructura de gobierno de un país. Deben descentralizarse el poder político y los recursos de manera de lograr que el gobierno esté más cerca de la gente y sea más transparente. Debe promoverse una sociedad civil vibrante mediante el aumento de la capacidad local y el fomento de la potenciación de la gente.

La sociedad chiapaneca requiere la participación múltiple de gobernantes y gobernados, de instituciones e individuos que se involucren en la formulación de normas que cambien el énfasis actual de las evaluaciones de los niveles de ingreso a las necesidades humanas y a que usen las conclusiones con el fin de fijar metas para la erradicación de la pobreza. Ha llegado el momento de que la comunidad internacional y nacional, de que las instituciones e individuos donantes, cumplan con los compromisos que ética y moralmente hemos contraído por el hecho mismo de ser humanos para así transformar la retórica acerca de poner fin a la pobreza humana en una realidad evidente que genere un proceso libertador.

 

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