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La educación superior como eje del desarrollo sustentable
..."La clave de un desarrollo sustentable e independiente es la educación que llega hasta todos los miembros de la sociedad, a través de nuevas modalidades, nuevas tecnologías a fin de ofrecer oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos... Debemos estar dispuestos, en todos los países, a remodelar la educación de forma de promover actitudes y comportamientos conducentes a una cultura de la sustentabilidad". (Federico Mayor, Director General de la UNESCO, junio de 1997).
La Conferencia Mundial sobre la Educación Superior ha planteado "volver a pensar", incluso "volver a crear" la educación superior, para garantizar que será capaz de responder a las necesidades de la sociedad en el siglo XXI. El centro de las discusiones apunta, no hacia lo que "es", si no lo que "debería ser". No sólo se han indicado las direcciones a seguir, más allá se ha avanzado formulándose metas, esperanzas y recomendaciones, así como planes de acción claros.
Un sistema de educación superior de ese tipo, un sistema que se ajuste a las necesidades de la sociedad en el siglo XXI en cuyos umbrales nos encontramos, debería ser mucho más amplio de lo que el concepto de LA UNIVERSIDAD TRADICIONAL nos dice. La diferenciación del sistema de educación superior es ya una tendencia importante en muchos países, cuando en algunos hay aun gran indiferencia. Pero pasará a ser universal, porque la educación superior en todo el mundo deberá atender a grupos de estudiantes cada vez más heterogéneos. Heterogéneos en cuanto a contextos culturales, motivación, edad y experiencia, fines, perspectivas de trabajo, etc.
Las instituciones de educación superior deberán, por consiguiente, diferir en las maneras y grados en que combinen la docencia, la investigación y la extensión. La forma en que transfieran innovaciones y reflexiones en aplicaciones y a la sociedad, así como en las maneras en que estimulen a los estudiantes para estudiar, para buscar conocimiento. Por lo tanto, se diferenciarán en el contenido y la estructura de sus programas y en las formas en que éstos serán tratados, así como en la preparación y el perfil del personal docente: educadores y directores de estudios. Juntas, estas instituciones, en formas y combinaciones variables, a menudo explicables sólo por procesos históricos culturalmente diversos, habrán de facilitar la amplia gama de posibilidades de estudio que pueda satisfacer una demanda cada vez más diferenciada.
Ahora bien, lo que no cambiará es la necesidad que estas instituciones tendrán de preparar a las nuevas generaciones para el futuro, un futuro que, hoy en día, está cambiando de manera más rápida y trascendente que nunca antes. Recientemente el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, presentó los desafíos de la Nueva Era Mundial, con las siguientes palabras: ..."Tanto a nivel internacional como nacional, fuerzas fundamentales están reconfigurando las pautas de la organización social, las estructuras de oportunidades y limitaciones, los objetos de aspiración, y las fuentes de temor. La globalización envuelve el mundo al mismo tiempo que la fragmentación y la afirmación de las diferencias van en aumento. Las zonas de paz se amplían en tanto que se intensifican los estallidos de horrible violencia; se está creando una riqueza sin precedentes, pero en grandes zonas la pobreza sigue siendo endémica; cada vez más, la voluntad del pueblo y sus derechos integrales se ven tanto respetados como violados; la ciencia y la tecnología favorecen la vida humana al tiempo que sus subproductos amenazan los sistemas mundiales de mantenimiento de la vida"...
Ahora bien, el desarrollo humano sustentable no se basa sólo en la economía, la organización y la comunicación. Esencial para un desarrollo sustentable es velar por la utilización y la administración apropiadas del patrimonio que fue otorgado a la humanidad bajo la forma de la tierra. Esta tierra no sólo nos provee del terreno firme en que vivimos y de los recursos naturales que utilizamos en una gran variedad de procesos de producción y consumo, sino también del aire que respiramos y del agua que bebemos. Más que ninguna otra cosa, nuestra tierra común representa un interés público y una responsabilidad compartida. Compartida no sólo aquí o en un lugar específico, ya que la tierra y el aire se mueven libremente, compartida también, no sólo ahora o en un período de tiempo específico, ya que lo que utilizamos ahora -en especial los recursos agotables- no estarán disponibles para las generaciones futuras.
Como consecuencia de su carácter multidimensional, el DESARROLLO SUSTENTABLE ha sido definido y caracterizado de maneras diversas..."El hombre tiene el derecho fundamental a la libertad, la igualdad y el disfrute de condiciones de vida adecuadas en un medio de calidad tal que le permita llevar una vida digna y gozar de bienestar, y tiene la solemne obligación de proteger y mejorar el medio para las generaciones presentes y futuras".
Y en la Declaración de Río de Janeiro sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo se afirmó al respecto, destacando más el derecho al desarrollo: ..."Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sustentable . Tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza. El derecho al desarrollo debe ejercerse en forma tal que responda equitativamente a las necesidades de mejoría y ambientales de las generaciones presentes y futuras".
Estas formulaciones vinculan claramente los derechos humanos y la protección ambiental, reconociendo los derechos humanos como una meta fundamental y la protección ambiental como un medio esencial de alcanzar las condiciones adecuadas para llevar una vida digna y gozar de bienestar que son garantizadas. Puede considerarse que los vínculos entre los derechos humanos y el medio ambiente derivan del hecho de que la salud y la existencia humanas, protegidas jurídicamente como el derecho a la salud y el derecho a la vida, dependen de las condiciones ambientales.
El concepto de desarrollo sustentable fue presentado en 1987 en el Informe Brundtland de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, en el cual se definió de la siguiente manera: ..."es el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades y como un proceso de cambio en el cual la explotación de los recursos, la orientación de la evolución tecnológica y la modificación de las instituciones están acordes y acrecientan el potencial actual y futuro para satisfacer las necesidades y aspiraciones humanas".
El desarrollo sustentable no es una noción fija, sino más bien un proceso de cambio en las relaciones entre los sistemas y los procesos sociales, económicos y naturales.
..."Acaso las definiciones usadas con más frecuencia son las que se concentran en la relación entre el desarrollo social y la oportunidad económica, por un lado, y las exigencias del medio ambiente por otro, es decir en el mejoramiento de las condiciones de vida para todos , especialmente para los pobres y los carentes, dentro de los límites de la capacidad de sustento de los ecosistemas. Esto no fija, necesariamente, límites para el "desarrollo" sino que, más bien, reconoce que las nociones y definiciones del desarrollo predominantes, deben evolucionar en relación con los cambios de exigencias y posibilidades... La sustentablilidad requiere un equilibrio dinámico entre muchos factores, incluidas las exigencias sociales, culturales y económicas de la humanidad y la necesidad imperiosa de salvaguardar el entorno natural del cual forma parte esa humanidad.
Los procesos de transformación indicados en los párrafos precedentes han intensificado la atención de todos en la conservación del medio ambiente. Es aquí donde incumbe una gran responsabilidad a las universidades, de hecho a todas las instituciones de enseñanza e investigación superior, de preparar a las nuevas generaciones para un futuro sustentable. Es preciso que ampliemos nuestra comprensión de las cuestiones que están en juego. Mediante la reflexión que tiene lugar en las universidades y la investigación fundamental que realizan, deberían no sólo advertir, e incluso dar la alarma, sino también encontrar soluciones válidas. Deberían asimismo tomar la delantera y mostrar posibles maneras de actuar formulando planes de acción coherentes para el futuro. Deberían, por otra parte, fomentar la conciencia de los problemas y las soluciones en sus programas educativos y dar buenos ejemplos ellas mismas.
Las Universidades: puntales intelectuales
Entonces la vinculación entre el desarrollo sustentable con la educación superior, en particular con las universidades se da porque las universidades están singularmente equipadas para mostrar el camino. Por su misión especial de enseñar y formar a los dirigentes de mañana; por su rica y cada vez más extensa experiencia en la realización de investigaciones interdisciplinarias, superando de ese modo las fronteras tradicionales entre departamentos basados en disciplinas, y por su índole fundamental de motores del conocimiento.
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