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El papel de la educación en la superación de la pobreza


Es nuestro propósito realizar un diagnóstico sobre el papel de la educación en la superación de la pobreza en Chiapas. De acuerdo con estimaciones del INEGI 1995, la pobreza afectaba alrededor del 65 porciento de los hogares chiapanecos en 1990; en cambio, el porcentaje de pobres entre la población menor de 15 años llegaba al 69% debido a la composición diversa de las familias. Por otra parte, las escuelas públicas cubren alrededor de 70% de la población escolar en el estado. Si se asume que gran parte de los niños pobres asisten a establecimientos públicos, se infiere que más de la mitad de los estudiantes de escuelas públicas son pobres.

En tal sentido la educación pública y la pobreza están estrechamente asociadas. La mayor parte de temáticas relativas a la educación pública tienen directa correlación con las perspectivas de los pobres. Por tanto, los vínculos entre educación y pobreza constituyen la norma antes que la excepción. Este documento, que será presentado en tres partes, analiza tres aspectos principales. El primero analiza la contribución de la educación al desarrollo y a la superación de la pobreza. El segundo ofrece un breve diagnóstico sobre el estado actual de la educación en Chiapas y, en particular, sus vínculos con la población pobre. El tercer aspecto propone un conjunto de estrategias y políticas para que la educación cumpla un papel efectivo en la superación de la pobreza y el desarrollo social en Chiapas.

Educación y desarrollo. La educación es uno de los factores más importantes para el desarrollo de las personas y sociedades. Primero, la educación puede ser entendida como un fin en sí misma, puesto que una sociedad más educada tiende a ser más desarrollada. Segundo, la educación contribuye en forma esencial al crecimiento económico. Tercero, el acceso equitativo a instituciones educativas puede reducir las desigualdades sociales y contribuir a la superación de la pobreza.

La educación puede ser considerada como un fin en sí misma en la medida que amplía las capacidades de la persona para vivir con mayor plenitud. En tal sentido, la finalidad de la educación excede el ámbito económico e incluye valores más trascendentes como la libertad, justicia, autodeterminación, etcétera. A pesar de todo ello, la educación no debe ser entendida como un derecho amplio y gratuito disponible para todos, puesto que es una libertad positiva: su generación requiere de recursos escasos, sujetos a usos alternativos.

Una definición relevante proviene de Amartya Sen, quien postula que el bienestar de las personas depende de su capacidad para desarrollar plenamente distintas actividades relacionadas con el quehacer humano. La educación -tal como la salud, estado nutricional, etcétera- permite a las personas desarrollar una vida plena, a la vez que amplía las alternativas de vida disponibles.

El enfoque de capacidades y funcionamientos desarrollados por Sen ha servido de base intelectual a indicadores como el Índice de Desarrollo Humano elaborado por el PNUD. Este índice se forma sobre la base de tres aspectos centrales: a) nivel educacional, b)la esperanza de vida y c) el ingreso per cápita, considerados parámetros del nivel de bienestar de diferentes sociedades.

En segundo lugar, la educación es un determinante esencial del crecimiento y desarrollo económicos debido al papel que desempeña en la formación de recursos humanos. Este rol es avalado por modernas teorías de crecimiento económico y por recientes enfoques que estudian la competitividad de empresas y naciones.

A partir de los años ochenta ha habido una considerable producción intelectual en torno a los llamados nuevos modelos de crecimiento económico. Mientras las teorías tradicionales de crecimiento enfatizaban la importancia de la inversión en capital físico, las teorías modernas postulan que la acumulación de capital humano y el desarrollo tecnológico forman la base del crecimiento sostenido de las economías. Las estrategias para el mejoramiento de la educación y el desarrollo científico-tecnológico son factores fundamentales para que los países alcancen un patrón de crecimiento sostenido.

A similares conclusiones arriba el análisis de las condiciones que posibilitan el éxito de las industrias en el contexto de la globalización. La capacidad de competir en mercados internacionales, a través de precios bajos o de productos diferenciados, constituye el factor medular detrás de las industrias y naciones exitosas. Las ventajas competitivas sostenibles están basadas en factores de producción complejos, siempre escasos, difíciles de sustituir, y en proceso de perfeccionamiento continuo. Las instituciones donde se forman los factores de producción, como son los sistemas educativos, juegan un papel determinante en la creación y mantenimiento de las ventajas competitivas.

En tercer lugar, la educación constituye un aspecto básico de las políticas orientadas a reducir las desigualdades en la distribución de ingresos y superar la pobreza.

En efecto, la oferta y demanda de trabajadores con distintos grados educacionales son determinantes en la distribución del ingreso. En términos generales, mientras más equitativamente estén distribuidas las oportunidades de educación, más igualitaria será la distribución de los ingresos.

A modo de ilustración puede citarse la tendencia hacia una mayor desigualdad en la distribución del ingreso que se observa, desde hace algunos, años tanto en países desarrollados como en desarrollo. Los analistas han identificado como causa de tal fenómeno a la brecha creciente entre los ingresos producto del trabajo obtenidos por trabajadores calificados y no calificados derivada de aumentos en la demanda por el mano de obra mas calificada. En esta mayor demanda han influido, a su vez, los cambios tecnológicos y el proceso de globalización.

La disminución de la tendencia hacia una mayor desigualdad requeriría acelerar la formación educacional de la población para reducir la brecha salarial entre los distintos tipos y niveles de formaciones. Por otra parte, la condición indispensable para superar la pobreza es el desarrollo de las capacidades productivas de quienes se encuentran en esa situación. En efecto, las carencias de capital humano determinan que la productividad laboral sea insuficiente para generar un nivel adecuado de ingresos. En consecuencia, el trabajo de los pobres será mal remunerado, o bien la productividad de otros activos será muy baja, como en el caso de pequeños propietarios agrícolas o de los microempresarios urbanos.

La educación actúa sobre las capacidades de los pobres en el largo plazo; no se trata de una política que permita aliviar las carencias más urgentes de la población. La educación también favorece la integración social al promover formas culturales comunes -la historia, la patria, etcétera- y al generar valores solidarios y humanistas. La misma convivencia escolar puede ser valiosa en este aspecto. Compartir experiencias con quienes provienen de distinta clase, etnia, u otro factor distintivo, forma la base de aceptación, tolerancia y respeto mutuo entre las personas.

Por último, existen importantes interrelaciones entre los distintos fines asociados a la educación. Así por ejemplo, la equidad en el acceso a la educación, además de permitir la reducción de la pobreza, contribuye al crecimiento económico. Una serie de investigaciones recientes señalan que mientras más equitativamente estén distribuidas las oportunidades de inversión de los recursos humanos, mayor será el potencial de crecimiento de las economías. El vínculo entre igualdad y crecimiento radica en el capital humano; la amplia difusión de la educación entre las personas favorece tanto a la equidad como al crecimiento económico.

Esta proposición contrasta con las implicaciones de las teorías tradicionales de desarrollo que enfatizaban el papel del capital físico, donde acumulación y crecimiento pueden florecer bajo condiciones de inequidad. Al mismo tiempo, el crecimiento económico provee los espacios que se necesitan para tornar productivas las capacidades adquiridas por las personas. En cambio, la ausencia de crecimiento conduce a la frustración de las expectativas de un futuro mejor originadas en el acceso a la educación.

Educación y Superación de la Pobreza. El principal vínculo entre educación y superación de la pobreza es el impacto que el nivel y la calidad de la educación tienen sobre la productividad laboral e ingresos futuros de las personas. El ingreso por el trabajo constituye el medio principal para la superación de la pobreza. A su vez, la falta de trabajo, o su condición precaria, es la principal causa de la insuficiencia de medios de vida. Por tanto, los vínculos entre educación y superación de la pobreza son evidentes. La productividad está determinada por las capacidades de las personas empleadas, por la disponibilidad de los demás medios de producción y por la demanda existente sobre los bienes y servicios que se producen.

El principal problema en materia de trabajo en Chiapas es la baja productividad y la precariedad de los empleos a los cuales acceden vastos segmentos de la población. Los avances y plazos para la superación de la pobreza dependerán, en gran medida, de la capacidad de la sociedad y del estado para generar empleos productivos.

Para tal efecto se deben aplicar dos estrategias complementarias: a) la formación de capacidades productivas en las personas, y b) la adscripción a un modelo de crecimiento económico que determine una demanda vigorosa de tales capacidades.

La relación entre educación e ingresos es un resultado obtenido en prácticamente la totalidad de estudios realizados en diversos períodos y países. La contribución principal de la educación a la productividad laboral es general antes que específica. La educación desarrolla en las personas destrezas básicas y, fundamentalmente, capacidad de aprendizaje y de adaptación al cambio. En cambio, los conocimientos específicos son adquiridos primordialmente en los lugares de trabajo.

La contribución de la educación a los ingresos de las personas se mide tradicionalmente aplicando la metodología de tasas de retorno. Los hallazgos de los estudios de ese género conducen a tres tipos de conclusiones. Primero, la educación es una inversión cuya tasa de retorno es relativamente alta comparada con la de otros proyectos. Segundo, las tasas de retorno de la educación son más altas en naciones y regiones en desarrollo que en aquellas ya desarrolladas, lo que sugiere que existen oportunidades de inversión importantes aún no aprovechadas. Tercero, la tasa de retorno de la educación primaria tiende a superar a la obtenida en los niveles secundarios y terciarios, particularmente en regiones menos desarrolladas.

La educación en Chiapas

Cobertura de la educación. El indicador prioritario y más utilizado sobre el estado de la educación es la cobertura, esto es, el porcentaje de niños y jóvenes en edad escolar que asisten efectivamente a establecimientos educacionales. Los gobiernos federal y estatal hicieron grandes inversiones durante la década pasada para universalizar la cobertura en el nivel primario y ampliar significativamente la atención a los niveles preescolar y secundario. Los avances obtenidos permiten afirmar que para Chiapas, en términos generales, el desafío de masificar la cobertura educativa -particularmente la básica- ha sido exitosamente superado.

1. El nivel primario. La región exhibe tasas relativamente satisfactorias de acceso y permanencia en el nivel primario de educación. Las cifras disponibles indican que más del 86% de los niños s asisten a establecimientos educacionales; por tanto, el acceso al nivel primario es bastante generalizado, sin embargo aun estamos debajo de la media nacional que es de casi 94 porciento.

Las estadísticas de egreso de la educación primaria son bastante menos satisfactorias que las de acceso y cobertura. En efecto, sólo un 89.7 porciento de quienes ingresan al nivel primario en Chiapas logran concluir el sexto grado, a diferencia del promedio nacional que es de 93.2. Peor aún, un reducido porcentaje de los ingresados termina la primaria sin haber repetido algún grado. Estos indicadores señalan la existencia de un problema esencial de calidad en la enseñanza primaria, el cual se abordará en la siguiente sección.

El estado de la educación primaria es correlativo al nivel de desarrollo económico que presentan las entidades federativas. Existe una clara asociación entre el nivel de ingreso per cápita de la región y el porcentaje de población que egresa del sexto grado de educación primaria.

La cobertura educacional que Chiapas presenta responde a factores de oferta y demanda. La oferta depende de la disponibilidad de establecimientos educacionales, las condiciones de acceso, el tipo de educación otorgada, etcétera; la demanda es el producto de la decisión familiar de enviar el niño a la escuela, tomada en base al cálculo de los beneficios y costos asociados con la educación. Son particularmente relevantes los denominados costos de oportunidad de asistir a la escuela, es decir, el valor de otras actividades que los niños podrían realizar, tales como el trabajo agrícola y las labores domésticas.

Las elevadas tasas de acceso a la educación primaria en Chiapas, en años recientes, sugieren que nos acercamos en cifras absolutas a una oferta adecuada de establecimientos educacionales. Las carencias en esta materia aparecen localizadas en las regiones menos desarrollados; en particular, en sus áreas rurales, en zonas de extrema pobreza y en los asentamientos indígenas.

Por otra parte, la variable tasa de egreso del nivel primario, se explica por la masiva deserción escolar que se produce a partir de los 12 años de edad, cuando los jóvenes empiezan a trabajar. En efecto, a partir de tal edad la productividad laboral es mayor y aumenta el acceso al trabajo. La asociación entre edad y deserción escolar es bastante significativa. De acuerdo a una encuesta efectuada por UNESCO la probabilidad de asistencia a la escuela es alrededor del 90 porciento para niños de 12 años, 81 para los de 13 años, 71 para los de 14 y sólo de 59 porciento para quienes han cumplido los 15 años.

Por su parte, el retraso escolar aparece asociado a dos factores; el ingreso tardío a la educación primaria y la reprobación. El ingreso tardío es un fenómeno masivo -el 44 porciento de la población ingresa a la educación primaria después de los seis años de edad- y se debe básicamente a la demora en la decisión familiar para enviar el niño a la escuela. Además de contribuir a la posterior deserción temprana, el ingreso tardío causa también un problema de heterogeneidad de edades al interior de los grados. Esta es una de las causas estructurales de los problemas de calidad y reprobación en la educación primaria. Los problemas de deserción escolar afectan principalmente a los niños más pobres. Son ellos quienes ingresan en forma tardía a la educación, tienen mayores dificultades en sus estudios y soportan mayor presión para incorporarse tempranamente al mercado laboral.

2. El nivel medio y medio superior. En educación media superior, con relación al ciclo 1994 - 1995, la matrícula se incrementó 58 porciento dando servicio a un 85 porciento de la población correspondiente a este nivel. De esta forma, la proporción de estudiantes de este nivel significa hoy 12 porciento de la matrícula total de la entidad.Esta cifra indica que durante las últimas décadas se produjo un fuerte proceso de masificación de la enseñanza secundaria. En efecto, hacia 1965 sólo una minoría de jóvenes asistía a la educación secundaria y la tasa bruta de cobertura era de 19 por ciento.

La educación secundaria se divide en una rama de enseñanza general, orientada a preparar a los jóvenes para estudios superiores, y una rama que provee destrezas técnicas para que sus egresados puedan incorporarse directamente al mercado laboral. La cobertura relativa de cada rama varía significativamente entre las distintas regiones. Como se analizó anteriormente, la cobertura de la educación depende de factores de oferta y demanda. En el nivel secundario tiene particular importancia la insuficiente disponibilidad de establecimientos educacionales -concentrados en las áreas urbanas-; la frecuente irrelevancia de los contenidos de la educación secundaria; y los costos de oportunidad que enfrentan los jóvenes en el tramo de edad considerado. La hipótesis corriente postula que los jóvenes de hogares pobres tienen una probabilidad relativamente baja de asistir a la enseñanza secundaria. Ellos enfrentarían una mayor presión económica para incorporarse al mercado laboral; la calidad de los estudios secundarios es frecuentemente muy baja en zonas rurales ; y los costos de acceso serían elevados para quienes viven en ellas.

La información procesada por UNESCO, para Latinoamérica a partir de encuestas de hogares afirma que los jóvenes pobres efectivamente asisten menos a establecimientos de educación secundaria. Al mismo tiempo, las encuestas revelan un problema aún más serio: la mayoría de jóvenes pobres que no estudiaban se mantenían inactivos o desempleados.

 

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