Estados Unidos y su horizonte de política exterior


Un gran hombre demuestra su grandeza por el modo en que trata a los que son o tienen menos que él.

 

Condoleeza Rice es la nueva secretaria de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica. La ex consejera de seguridad nacional muy probablemente continuará con la política de los llamados "halcones", favorables a una guerra total contra el terrorismo. Según los analistas el secretario saliente Colin Powell, le daba a la administración Bush un toque de moderación ante la comunidad internacional y era más partidario de las iniciativas multilaterales. Condoleeza Rice será encargada de velar por la seguridad de la nación más poderosa del mundo. De la mano de George W. Bush se ha convertido en la segunda mujer en ocupar este cargo de tan alta responsabilidad en el gobierno de los Estados Unidos después de Madeleine Allbright. Dos semanas después de su reelección el presidente Bush ha reformado su gabinete, sin que hasta ahora haya habido mayores sorpresas en los nombramientos. Sin embargo, la reciente nominación de Condoleeza Rice al cargo de Secretaria de Estado, en sustitución de Colin Powell, ha dado mucho de qué hablar y en especial de qué especular, en cuanto a lo que será la política exterior norteamericana durante el segundo mandato de Bush. Pero todo eso puede ser sólo parte de la explicación: no es un secreto para nadie que Powell se enfrentó en repetidas ocasiones a sus colegas de Gabinete, y que a menudo quedó aislado o a la defensiva, en particular frente al vicepresidente Dick Cheney, al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, o a la consejera para la Seguridad Nacional, Condoleeza Rice. A juicio de algunos observadores, ahí radicaría la razón de fondo de la decisión de Powell, respetado y hasta querido por los funcionarios del Departamento de Estado por sus dotes de administrador, pero dejado relativamente al margen en asuntos importantes por los más estrechos colaboradores del presidente Bush, sobre todo en lo que a la guerra con Irak se refiere.

Sea como fuere, el presidente tiene ahora una oportunidad de oro para enviar al mundo una señal de lo que será su segunda administración al designar a un nuevo Secretario de Estado. Es de notar, como al unísono la prensa internacional, se despide del General Powell concediéndole a éste un reconocimiento y hasta una consideración por lo que fue su labor durante estos últimos 4 años. 

Si bien tanto Powell como Rice tienen dos visiones distintas, aunque no opuestas del mundo, ambos tienen en común que son seres superdotados, condición ésta que sin duda les permitió el haber escalado dentro de la sociedad norteamericana a tan altos cargos de máxima responsabilidad política.

 En cuanto a Condoleeza Rice, comenta un analista que fue paradójicamente influenciada en el pasado por el padre de Madeleine Allbright, dicha influencia la llevó a estudiar y dominar idiomas tales como el ruso y el checo, y al tiempo que se convertía en una reconocida experta en la Unión Soviética, se hizo igualmente experta en materia petrolera. Quienes la conocen de cerca hablan de su espíritu abierto, perspectiva ésta que le permite tener una conciencia plena de las complicaciones del mundo al tiempo que es poseedora de ideas originales en diversos temas.

La nueva secretaria de Estado de EEUU es tajante y de mirada inalcanzable. Bush refuerza aún más el control sobre su política exterior con la llegada al Departamento de Estado de la señora Rice y la salida de Colin Powell, el hombre más moderado en el anterior gobierno. El presidente sabe que con Rice no habrá puntos de vista diferentes en la Administración como los había con Powell. La prioridad de la futura secretaria será garantizar que las opiniones de Bush se apliquen.  Rice es especialista en estudios rusos y en control de armas. Como hija única de una familia de color acomodada recibió una intensa educación. La formación recibida de sus padres sirvió para que Rice aprendiera a adaptarse a una dura disciplina de trabajo con el paso de los años. Nunca creyó en la lucha por los derechos civiles de los negros sino en la superación del individuo. Su talento e independencia le llevaron a interesarse en ella antes que los por los demás. La idea de iniciar un conflicto parece preocuparle menos que al resto de la gente. Durante años fue demócrata, pero afirma que dejó de serlo porque en 1979 le pareció débil y cándida la respuesta del presidente Carter a la invasión de la Unión Soviética a Afganistán. Al año siguiente, votó a Ronald Reagan.

En cuanto a las relaciones con Europa, es mucho lo que de Rice se espera en un viejo continente políticamente circunspecto ante la evidencia de que los Estados Unidos pueden imponer sus políticas, en razón de que Europa en su conjunto, en opinión de algunos norteamericanos, sigue siendo un enano político. Sin embargo, en cuanto a las relaciones ruso-americanas, es bastante posible que haya grandes y positivos cambios.

En las relaciones con América Latina, después de ganar las elecciones del 2000, y antes de asumir el cargo, Bush realizó su primera gira al exterior visitando México para entrevistarse con Vicente Fox, y demostrar que América Latina constituía una prioridad.  Ahora el presidente norteamericano, dedicará a esa región su primera gira internacional tras su reelección del pasado 2 de noviembre, con una visita a Chile y a Colombia. El Gobierno estadounidense apoya el Plan Colombia, que financia desde el año 2000 con más de 3.300 millones de dólares la lucha contra la narcoguerrilla, y en ese sentido las relaciones y la comunicación con el presidente Uribe seguirán siendo buenas. Pero en cuanto a Hugo Chávez, Rice seguirá enviando sus mensajes a Caracas, a través del presidente Lula.

Las iniciativas de Rice nacen de su seguridad en sí misma. Es una mujer fría e inteligente, temida por su falta de cautelas, y su única certeza es la acción. La mesura es impropia de ella: “Es hora de avanzar más allá de la Guerra Fría. Es hora de tener un presidente dedicado a una nueva estrategia nuclear y al despliegue de defensas efectivas” Esta doctrina de proyectar el poder de EEUU sin cortapisas tiene aliados que para Powell eran enemigos en su equipo. Rice representa mejor que nadie la tesis de remodelación del mundo del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. Ambos forman parte de los que se conocen como realistas duros, más pragmáticos que los neoconservadores.

 Cada vez son más las estrellas negras que representan a las bases norteamericanas en diferentes países. La idea de los realistas duros es hacer de EEUU un Imperio capaz de actuar en todos sitios bajo coaliciones que operen en acciones militares bajo supervisión norteamericana. El mundo sería más abarcable para la potencia hegemónica. La futura secretaria de Estado alaba el poder norteamericano y manifiesta: “Seremos lo bastante fuertes como para persuadir a aquellos adversarios en potencia que emprendan la carrera armamentística con la esperanza de superar o igualar el poderío de EEUU”.

Entre bromas, Bush asegura a la prensa que la primera persona, aparte de su mujer, con la que habla por la mañana y la última con la que comenta algo por la noche es Condi, el apelativo de la secretaria de Estado para los que la conocen. El periodista Bob Woodward en su libro Bush en guerra escribe: “El presidente y la primera dama se convirtieron, de alguna forma, en la familia de Rice cuando ésta perdió a sus padres” Rice cree en la fe como fuerza que todo lo que conquista, al igual que Bush. Con su nuevo puesto pasa a garantizar la ejecución de la visión de Bush para el mundo. Rice es amiga de Bush y la persona más cercana al presidente. En la Casa Blanca se ha hecho costumbre ver que sus reuniones se alarguen siempre más de la cuenta con conversaciones que pasan a menudo de cuestiones de estado a fútbol americano. En Washington, estar cerca de Bush es influir en decisiones. Y Condi en su nuevo cargo podrá definir objetivos y comentar partidos con el presidente mientras el sol se pone al otro lado del mundo.

Rice, que presume de no andarse por las ramas y ser más directa que un puñetazo en la mandíbula, elude, entrar en profundidades sobre el racismo. Y eso, que quienes han seguido de cerca su carrera ascendente, apuntan a la discriminación positiva como explicación a la primera beca y al primer puesto como profesora que obtuvo esta licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad de Denver, en la elitista Stanford. De su conversión al más absoluto republicanismo desde posturas demócratas, detectado en 1991 tras pasar dos años en el equipo de Bush padre en la Casa Blanca, tampoco es dada a reflexiones públicas. No hay puntos flacos que logren desmoronar a la máxima sacerdotisa de la religión republicana.

En "Estrategia de Seguridad Nacional", un informe emitido por su anterior oficina, se insiste, con innegable adoctrinamiento, en el papel protagonista y soberano que EEUU debe desempeñar en el mundo. Para Condoleeza, la fuerza y la energía de esta gran nación debe ser capaz de adelantarse al enemigo, estrategia en la que se basa la guerra preventiva. El único asesor presidencial que compareció ante la Comisión de Investigación del 11-S fue esta mujer, sin familia y con un reducido grupo de amigos, estrechamente unida a los Bush.

Así las cosas, por lo pronto el mundo entero, recuerda aquélla frase que emitiera Condoleeza Rice una vez que las tropas americanas llegaron triunfantes a Bagdad; “habrá que perdonar a Rusia, olvidar a Alemania y castigar a Francia” dejando entrever el malestar del gobierno norteamericano por la falta de apoyo de las mencionadas naciones durante la guerra en Irak.

No obstante, el realismo político siempre impone que hay que abstenerse antes de juzgar, por lo que todo está por verse y oírse en lo que será la política exterior norteamericana en los próximos 4 años, y en ese sentido esperaremos por el inminente gran debut internacional de Condoleeza Rice, el cual tendrá lugar el próximo 22 de noviembre en Charm el-Cheik, Egipto, durante la conferencia internacional sobre la estabilización de Irak.

 

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