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A la comunidad universitaria
La educación puede convertirse en motor del crecimiento y en instrumento principal para la superación de la pobreza en Chiapas. Para cumplir con tal propósito la educación debe renovarse y fortalecerse. En particular, las autoridades educativas deben asumir dos tareas principales: elevar sustancialmente la calidad de la educación primaria y volver más pertinentes los estudios superiores. En la formación del capital humano el mejoramiento de la calidad de la educación es la principal tarea pendiente de las autoridades educativas. Cuando los indicadores de reprobación y aprendizaje demuestran que los procesos de enseñanza son dramáticamente deficientes, como sucede en nuestro medio, la educación se convierte en un canal adicional para la transmisión de desigualdades sociales y la preservación del círculo de la pobreza. Más aún, si la fuerza de trabajo de un estado desarrolla insuficientemente sus capacidades básicas, quedan afectadas sus posibilidades de crecimiento económico futuro.
Si analizamos el problema separando de manera algo forzosa los objetivos de los fines, es posible identificar un conjunto de acciones y reformas conducentes a lograr las metas propuestas. Así, se debe modificar la organización tradicional de los sistemas de educación para generar el ambiente propicio para el surgimiento de escuelas prácticas que verdaderamente respondan a las necesidades sociales . El financiamiento de la educación pública debe focalizarse hacia escuelas que atienden a los estudiantes más pobres, luego de reasignar los recursos que hoy se destinan a fines sociales de dudosa pertinencia. Es menester modificar el papel, la preparación y el régimen laboral de los profesores. La cobertura de la educación preescolar debe ser ampliada para incluir a más niños de menores recursos en la etapa preparatoria para el ciclo primario.
El proceso educativo requiere cambios importantes en cuanto a métodos pedagógicos, el tiempo y los materiales de enseñanza, y la capacidad de aprendizaje de los alumnos. También es indispensable mejorar la calidad y relevancia de los estudios secundarios y preparatorios, fortaleciendo vínculos entre los contenidos de la enseñanza y las actividades que efectuarán posteriormente los egresados.
Para lograr educación superior de calidad es necesario que una Universidad cuente con escuelas y facultades serias, que aprovechen al máximo los insumos existentes. La experiencia muestra que la mejor Universidad es aquella donde existe un ambiente ordenado: los estudiantes y los profesores asisten a clases con regularidad; la infraestructura es adecuada y permanece en buen estado; y los insumos educativos son provistos oportunamente. Las mejores Universidades se destacan también por su énfasis académico. Definen con claridad los objetivos educativos y utilizan de manera eficiente los recursos para lograrlo. Finalmente, se caracterizan por el liderazgo que ejercen sus directivos, quienes dedican la mayor parte de su tiempo a coordinar y administrar el proceso de instrucción, están permanentemente en las escuelas y generan un compromiso de trabajo entre los profesores.
Los sistemas tradicionales de educación vigentes en Chiapas propician la aparición de escuelas pasivas y burocratizadas. Quizá el modelo centralizado pudo haber sido funcional en la etapa de expansión de la cobertura educacional, que se beneficiaba de una conducción homogénea y ordenadora. Hoy día cada escuela debe convertirse en un agente activo de enseñanza, asumiendo la educación de sus estudiantes como su misión esencial.
La globalización económica llevó a la reducción del estado de bienestar y condujo a la exclusión social. Las transformaciones del mundo globalizado han llevado a la aparición de una nueva cultura en la que las personas están cada vez más lejos del poder y sienten una creciente indiferencia por las instituciones de la sociedad que se desmoronan y ven individualizado su trabajo y sus vidas.
En estas circunstancias, la matriz social de los últimos cuarenta años comienza a diluirse. Hoy se asume un nuevo tipo de sociedad en la que lo único que le da sentido a esta es el mercado. Están surgiendo nuevas situaciones de desigualdad, pobreza, marginación. Se está dando un nuevo sujeto sin derecho que no reconoce el derecho del otro y atenta contra él, porque es negado por la sociedad. En medio de este contexto existe un sistema educativo al que le sobran discursos y que en el mejor de los casos, prepara el trabajo pero carece de acciones eficientes para formar a hombres comprometidos con la vida. Esto motiva la evolución de la universidad al debate actual.
Pero, la incorporación de la Universidad al debate posmoderno provoca la necesidad apremiante de una reflexión a la luz de los nuevos tiempos que transcurren, donde se habla de la "Pérdida del sentimiento ético de la vida universitaria. Se manifiesta una atmósfera negativa en contra de la centralización de una institución, que hasta hace poco tenía un lugar social privilegiado de la realización del programa de libertad y formación para todos, por albergar en su seno al sujeto ilustrado de la modernidad, el hombre. De marchar la sociedad como estaba previsto, las universidades se convertirían inevitablemente en centros privilegiados de producción y difusión del saber transformador universal, donde el conocimiento científico–técnico ocuparía un lugar prominente. Así las universidades se debían convertir en el laboratorio social desde donde se elaborarían y se ejecutarían todos los proyectos democráticos desarrollistas que entraban a manifestarse en todo el país en el pasado siglo XX. Hoy por el contrario nadie cree que la Universidad vaya a conducir a algún cambio revolucionario, sino que hay fuertes dudas de su participación en el proceso de modernización más elemental que debe realizar la sociedad para no quedar totalmente desincorporadas del proceso de globalización. La crisis encuentra una profundización que se pudiera resumir básicamente en un objetivo central: liquidar la posibilidad de la educación superior estatal y, con ello, impedir que la universidad pública se consolide y desarrolle como la única vía que tienen vastos sectores de la población para acceder a la formación y al conocimiento de nivel superior.
Las universidades públicas son del estado y en opinión de muchos son innecesarias, precisamente porque la iniciativa privada puede cubrir o debe cubrir el servicio de la educación superior, y esto mismo ocurre con la salud, la vivienda y los servicios públicos, sectores que tienen influencia principal sobre la vida de la mayoría de la población del país. La posible privatización de las universidades en México hoy, seria sin lugar a dudas la forma de limitar o negar el ingreso de la mayoría de la población al nivel superior de la educación. Esta problemática ha llevado a que las universidades públicas vayan perdiendo gran parte del espacio que ocupaban en el seno de la sociedad en los años recientes. La situación de la educación universitaria, al igual que el conjunto del sector educativo, hoy presenta una crisis acumulada que es producto de la aplicación de una política muy definida desde hace muchos años para la educación pública en general y en particular para la educación superior y han terminado por hundirse en la quiebra institucional debido al papel del estado actual de las políticas macroeconómicas de ajustes estructurales, dentro del proceso mundial de globalización, que exige de una mayor calidad.
La Universidad debiera de evaluarse a sí misma para enfrentar la amenaza del entorno donde se encuentra sometida a una severa asfixia presupuestal, a un control de la autonomía universitaria y a un régimen de indicadores que no estimulan la investigación ni la actualización o superación de los conocimientos.
Se plantea que la Educación Superior Pública es el principal factor de movilidad social de pueblos, que "tienen un papel estratégico en su capacidad para generar conocimientos e innovaciones tecnológicas, como inductores del desarrollo nacional". Son ellos los que se dedican, en mayor parte, a explorar el cambio tecnológico de los países, función, que hoy más que nunca, está íntimamente ligada al progreso económico y social de naciones. Las Universidades Públicas dan un cúmulo grande de información cultural, social, económica, donde realmente se forma una visión verdaderamente amplia de los pueblos.
La forma utilizada de financiar todas las instituciones de Educación Superior por el estado ha sido paternal; y desvinculada del criterio de evaluación de calidad, equidad y eficiencia de la gestión. Para que ella pueda efectuar una contribución importante al progreso de la sociedad y el estado, debe comprender que financiarla no es una carga para los fondos públicos, más bien, es una necesidad inminente a largo plazo, para acrecentar la disponibilidad económica y el bienestar cultural y social. Seguramente ello debiera ser en modalidades novedosas que permitan una mayor participación social en el financiamiento de las actividades, pero sin claudicar en esa responsabilidad estatal ineludible.
Primero, estoy convencido que al Estado le corresponde asegurar que los servicios educacionales tengan el financiamiento adecuado y que sean de buena calidad, pero no tiene necesariamente que administrar en forma directa las escuelas. Al respecto, debemos buscar, con pragmatismo, modalidades de administración que provean con mayor eficacia el servicio de educación. El segundo pilar de un buen sistema educativo debe ser el establecimiento de mecanismos de competencia para la asignación de recursos. Las formas de la competencia pueden variar en cuanto a sus instrumentos e intensidad. En líneas generales, los mecanismos de competencia constituyen el mejor instrumento para canalizar los recursos disponibles hacia los usos más eficaces, contribuyendo así a elevar la calidad de la educación. El tercer pilar fundamental del nuevo entorno organizacional debe ser la rendición de cuentas: las autoridades deben responder a las necesidades y preferencias de la comunidad universitaria. La rendición de cuentas puede ocurrir a través de diversas vías pero su realización de manera real debe de ser efectiva y transparente.
Conforme a la definición de Amartya Sen, la calidad de vida de una comunidad no debe medirse exclusivamente por el nivel medio de los ingresos, sino por la capacidad de las personas que la componen para vivir el tipo de vida que para ellas tiene valor. En este sentido, la libertad de opción que generalmente proporciona la educación es un aspecto principal del bienestar humano. Las Universidades desempeñan un papel fundamental en cualquier perspectiva de desarrollo, tienen que enfrentar estos retos, desafíos y problemas e integrar nuevos y diferentes enfoques, dada la diversidad de contextos económicos, políticos y sociales en que está inmersas Es necesario por tanto, colocar las Universidades a disposición de la sociedad como agentes activos que formulan e implementan la política en general, y en particular las políticas de educación, ciencia, tecnología, cultura, todas con un contenido humanista.
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