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Kerry marcha hacia la programación
La recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho
Jonas Edward salk
Mientras los sondeos indican que John Kerry está prácticamente a la cabeza en intención de voto del electorado norteamericano con relación al presidente, George W. Bush para las próximas elecciones de noviembre, los demócratas cuentan con esta ofensiva seductora para sacar ventajas y delinear un modelo de gobierno que responda a las expectativas sociales.
Aun cuando numerosos votantes señalan que todavía no conocen bien a John Kerry, la convención fue el lugar y espacio privilegiado para presentarlo a los estadounidenses y exponer al país su valor y méritos personales. Descrito a menudo como distante y reservado, en la convención mostró una parte más íntima de su personalidad al hacer referencia a los valores de servicio público inculcados por su madre y a la influencia de su padre, diplomático, en su interés por los temas internacionales.
La necesidad de que Kerry mejore su imagen personal es tanto más urgente cuanto que los últimos sondeos muestran que no aun capitaliza totalmente la clara mejoría de la imagen del Partido Demócrata. Y aunque el que será candidato demócrata en las encuestas está ligeramente por delante de Bush en intención de voto, Kerry quiere cambiar la percepción de los ciudadanos en este terreno.
"Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema.- W. Churchill
“El presidente engañó a la nación. No sé si fue deliberado, pero engañó al país y engañó al mundo. Engañó a los ciudadanos en el Congreso sobre la forma en que iba a la guerra. Sobre qué haría y el porqué” declaró Kerry en una entrevista publicada recientemente por el periódico USA Today. El senador por Massachusetts añadió que, “si yo hubiera sido presidente, habría utilizado esa autoridad de forma más eficaz, y habría atraído a otros países con diplomacia efectiva, siendo paciente, agotando sus excusas, resolviendo las objeciones internacionales”.
“Yo he sido congruente al 100%”, dijo Kerry en relación a su posición previa a la guerra de Irak y señaló que lo que Estados Unidos quiere es un “Irak que camine hacia la democracia, el pluralismo, la diversidad y la capacidad de mantenerse por sí mismo”.
John Kerry ha sido coronado por la convención demócrata. Aceptando el trono partidario con muy pocos votos en contra él ha formulado el principal discurso de su carrera política ante lo que él sostiene es la ‘elección más importante de nuestros tiempos’.
La convención marcó un giro en la táctica opositora. Kerry es un hombre que creció postulándose como el mal menor frente a personas que tenían programas más definidos y peligrosos. En su partido apareció como la persona ideal para evitar que el ‘radical’ senador Dean pudiese ganar la candidatura y conducir a los demócratas más a la izquierda evitándoles ganar la presidencia.
En las encuestas él ha procurado capitalizar a todos aquellos que temen la re-elección de Bush. En cierta manera ha seguido la ola de referendos que se dan en el sur del continente. Mientras en Bolivia o Venezuela a la gente se le ha preguntado si está a favor del programa oficial para el gas boliviano o por la restitución del mandatario constitucional, en EEUU Kerry ha propuesto que la única forma de darle un No a Bush es votando por él.
"Un vivo es una persona capaz de salir de una situación en la que alguien inteligente jamás habría caído”
El ha delineado su programa. Primero deberá tomar más en cuenta al medio ambiente, buscar nuevas fuentes de energía para evitar la dependencia en el Medio Oriente, evitar más restricciones a libertades civiles, reformar la CIA, aumentar impuestos a las fortunas para mantener beneficios sociales y una mejor atención médica, y no atacar más países a menos que se hayan agotado otras opciones y teniendo un plan post-bélico.
Kerry con su discurso busca ganar al ciudadano medio. Se distancia de Bush por sus lazos con Enron y los sauditas, las excepciones tributarias a corporaciones y desoír a mandos militares. Promete un gobierno para la clase media y se aleja de posturas izquierdistas o asentadas en las clases laborales. Sugiere evitar caída de salarios con planes proteccionistas a industrias que promuevan el empleo nativo sobre inversiones en el extranjero. No ha planteado evacuar tropas de ningún país y ha dejado entrever que EEUU sí guarda la potestad de invadir otros lugares y que ni la ONU tiene derecho a vetarle ello.
En la entrevista para USA Today, Kerry recalcó que lo que tiene que demostrar es que es capaz de ser comandante en jefe. “Y soy capaz de ser comandante en jefe. Estoy más preparado para liderar este país en una guerra contra el terror. Tengo más experiencia de la que tiene George Bush. Y en el curso de los próximos meses, la gente lo verá” dijo Kerry.
La carrera de Kerry no transitará desde el carril izquierdo. Las propuestas de Carter o Dean le parecen como radicales. Su programa busca reencontrar la ruta de Clinton quien ganó dos veces la presidencia moderando sus propuestas y ubicándose al centro político. En cierta medida promete retornar a las políticas de 1992-2000 en las cuales EEUU si enviaba tropas al exterior pero buscando coordinar con la ONU y sus aliados, y donde se promovió el empleo y algunos beneficios de asistencia social.
Su programa será cuestionado por Bush por debilitar el poder global norteamericano o desalentar la inversión privada, y por Nader por preservar una sociedad al beneficio de grandes fortunas como la del propio Kerry. El oficialismo va a intentar repetir lo acontecido con Gore. El ex-vicepresidente de Clinton también quiso mantenerse como moderado pero quedó atrapado por el sándwich en el que quedó inmerso entre dos candidaturas más consistentes: la de la derecha (republicana) y la que estuvo hacia su izquierda (los verdes).
Kerry no solo compite contra ambos polos sino ante un significativo ausentismo de los electores. Para sortear esta situación él deberá mostrar una serie de propuestas que atraiga al elector tradicionalmente apático y que le haga ver como alguien que mejorara la situación de cada persona. Lo que ha jugado en pro de los demócratas es el desencanto ante la guerra iraquí, pero si la economía no va mal y se siguen reduciendo las bajas norteamericanas en el Medio Oriente, es posible que Bush logre mostrar una imagen más coherente y conseguir los mínimos puntos necesarios con los cuales retendría la Casa Blanca. Al fin de cuentas él puede mostrar consistencia en su postura en la derecha dura, mientras Kerry ha fluctuado entre varias posiciones, como entre apoyar la guerra y luego criticarla o entre apoyar la liberalización y pedir luego revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
Kerry se ha ubicado en el cetro de la geopolítica demócrata pero para conseguir la coronación presidencial necesita demostrar que su modelo es una propuesta coherente y alternativo al de Bush.
La popularidad de Kerry se produce en momentos en los que Bush aparece ante la opinión pública como un gran mentiroso. Y ése es el mayor pecado en el que puede incurrir un político estadounidense. El ejemplo moderno mas dramático es sin duda Nixon, a quién el doble juego del caso Watergate le costó la renuncia forzada y un virtual derrocamiento.
En los últimos meses, se han publicado por lo menos media docena de libros que aluden a las mentiras de Bush para justificar la guerra contra Irak, además del devastador documental cinematográfico "Fahrenheit 9/11", que critica la falta de previsión, la indecisión y la confusa reacción de Bush al ataque terrorista islámico del 2001.
Se acaba de sumar, a mediados de Julio, un documento de la comisión especial del senado sobre inteligencia señalando errores e imprecisiones de la CIA sobre el tema de las armas masivas que supuestamente poseía Irak, así como sobre la falta de pruebas de una posible alianza entre el gobierno de Hussein y la organización terrorista Al Qaeda. El informe tambien sugiere que Bush y su entorno, no tomaron en cuenta las advertencias de los servicios de inteligencia, sin embargo, insistieron en argumentos falsos para ir a la Guerra.
Kerry ha delineado su programa, plantea tomar más en cuenta al medio ambiente, buscar nuevas fuentes de energía, evitar más restricciones a libertades civiles, aumentar impuestos a las fortunas para mantener beneficios sociales y una mejor atención médica, y no atacar más países a menos que se hayan agotado otras opciones y teniendo un plan post-bélico. Su programa será cuestionado por Bush por debilitar el poder norteamericano. Kerry también, intenta ganarse a las minorías con promesas de impulsar una agenda social más equitativa y reitero ante más de 7,000 periodistas y líderes comunitarios su compromiso con las minorías, que conforman el 30.9% de la población. Esto se dijo durante la convención ‘Unity 2004’, que reúne a miembros de las cuatro principales organizaciones periodísticas del país, que recientemente ofreció a Kerry y al presidente George W. Bush-, la oportunidad de delinear su plan para promover el bienestar social de negros, hispanos, asiáticos e indígenas.
Las minorías, y en particular los votantes hispanos, jugarán un papel decisivo en las elecciones del próximo 2 de noviembre, por lo que tanto demócratas como republicanos dedican dinero, tiempo y personal a cortejar su voto. Se calcula que alrededor de siete millones de hispanos acudirán a las urnas, y su voto será crucial en estados como Arizona, Nuevo México, California, Texas y Florida, en las pasadas elecciones Bush obtuvo el 35% de ese electorado.
Como en otras ocasiones, su comparecencia de casi una hora en ‘Unity 2004’ se convirtió en un estudio de contrastes entre lo que ofrece su campaña y la gestión de Bush en torno a la posguerra en Irak. En ese sentido, Kerry dijo que él hubiese actuado con mucha más rapidez que Bush cuando fue notificado de los atentados de 2001 y permaneció sentado, durante varios minutos, en un aula en una escuela primaria en Florida. El senador de Massachusetts asegura que Bush no ha ofrecido más que nuevas consignas electorales que contrastan con la realidad que viven miles de trabajadores en el país. Si de resultados se trata, como afirman los republicanos, entonces la pérdida de 1.8 millones de trabajos en el sector privado, el alto índice de desempleo entre los hispanos y los negros y las más de 43 millones de personas sin cobertura médica son ejemplos de que Estados Unidos no va por buen camino. Kerry ha prometido que si gana la presidencia pondrá en marcha un plan para aumentar los fondos para la educación, la creación de empleos, más cobertura médica, restablecer la disciplina fiscal y fortalecer los derechos civiles, entre otras prioridades.
Varios expertos señalan que Kerry ha abordado todos los puntos cruciales para las minorías, pero dudan que pueda cumplir todas las promesas debido al déficit presupuestario, la guerra antiterrorista y que no esté claro que el Congreso reduzca los recortes impositivos para financiar programas sociales. Hoy los observadores que vemos con optimismo su proyecto tendremos que concederle el beneficio de la duda.
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