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Las razones de una guerra anunciada
El mundo atraviesa el período más crítico de la época moderna debido a que Estados Unidos comenzó una guerra en el medio oriente a pesar de la oposición popular generalizada que se refleja en la postura de países centrales como Francia, Alemania, Rusia y China. Por su parte, el mundo árabe ha dado muestras de incapacidad para adoptar oficialmente una posición en bloque, aunque las manifestaciones populares contradicen las posturas gubernamentales. En un momento histórico, 10 millones de personas pronunciaron su rechazo a la guerra contra Irak. Las manifestaciones que tuvieron lugar en más de 620 ciudades del mundo no fueron para solidarizarse con Saddam Hussein, el dictador, sino con el pueblo iraquí, además de constituir una protesta contra un orden mundial que conlleva guerras y tensiones. Se trata de un orden mundial que incrementa la pobreza y vuelve más profunda la brecha entre ricos y pobres, generando una patología social que alimenta al terrorismo y a los movimientos violentos.
Sonaron los tambores de guerra en la madrugada en que el gobierno de Estados Unidos y sus aliados iniciaron el ataque militar contra Irak, más allá de la decisión del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y sin importar los resultados de las investigaciones de los expertos de la ONU. Sin embargo ya hay designios, particularmente de tipo económico, para la posguerra (1). Un plan propuesto por el gobierno estadounidense durante una conferencia organizada en Londres el año pasado por opositores iraquíes a Saddam Hussein describe claramente los pasos a dar durante el período de transición (2). El plan fue adoptado por los participantes con ligeras modificaciones, pero los intereses estadounidenses sobre el petróleo de Irak no quedaron fuera de la agenda (3).
Los informes presentados por el primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, y por el secretario de Estados de Estados Unidos, Collin Powell, intentaron convencer al mundo de la necesidad de bombardear Irak. Pero los informes de los expertos de la ONU no confirmaron la existencia de armas de destrucción masiva en Irak. En una entrevista reciente Robert Fisk, el principal corresponsal de la publicación británica The Independent, afirmó que la guerra contra las armas de destrucción masiva debería llevarse a cabo en Corea del Norte y no en Irak pues cuando ese país usó ese tipo de armas contra Irán o contra la población kurda, Estados Unidos dio su aprobación. Está claro, entonces, que la guerra contra Irak no es para eliminar el armamento de destrucción masiva ni para defender los derechos humanos, sino por un motivo que no existe en Corea del Norte: el petróleo.
Estados Unidos pretende reponerse de su fracaso en la guerra declarada contra el terrorismo atacando a Irak. Los líderes del movimiento Talibán y de Al Qaeda siguen libres y su capacidad para derribar objetivos estadounidenses de operaciones militares de alto alcance se mantiene intacta. A esto se suma el hecho de que el actual presidente de Afganistán, sólo controla la provincia de Kabul. Fisk arguye que las Fuerzas Aliadas no han logrado desarmar el sistema de Al Qaeda y que sus operaciones han estado sujetas a pérdidas diarias no declaradas, también afirma que Estados Unidos ha dado por finalizada su operación de rastreo de Bin Laden, que figura en su lista de personas más buscadas desde el 11 de setiembre de 2001. Además, Estados Unidos no ha conseguido aliviar la tensión de sus relaciones con Irán, que se opone a las acciones de Washington en la región. Las políticas estadounidenses fracasaron también en su intento de dominar la situación de Irak, a pesar del embargo impuesto sobre la población durante más de 12 años. Por el contrario, el gobierno iraquí aprovechó la oportunidad para restituir sus relaciones con algunos países árabes y europeos donde crece la oposición al embargo.
El segundo objetivo es ejercer un control absoluto sobre los recursos petroleros del Golfo Pérsico, a la sombra de un gobierno estadounidense cuyas políticas sufren fuertes presiones del grupo de empresas petroleras nacionales. El presidente, el vicepresidente y la directora de Seguridad Nacional han estado muy activos en la industria petrolera nacional y están impresionados por el potencial iraquí para la extracción de petróleo, ya que allí se encuentran las segundas reservas petroleras del mundo, con miles de millones de barriles sin explotar (4).
El tercer objetivo es derrocar al gobierno iraquí, considerado como un posible aliado de Al Qaeda. A pesar de las diferencias ideológicas entre ambos, es bastante probable que Saddam Hussein y Al Qaeda colaboren entre sí para realizar actividades terroristas contra intereses estadounidenses. Esto quedó confirmado en el último video de Bin Laden.
Algunos objetivos inmediatos consisten en obtener un control militar directo sobre una región estratégica por motivos económicos y políticos, ya que allí hay reservas naturales e intereses de inversión vitales, aunque todavía inestables. Esto se debe a que, para Estados Unidos, el hecho de que haya ganado la oposición islámica en las elecciones de Turquía y la posibilidad de que ese país se integre a la Unión Europea supone una amenaza a sus intereses en la región. La preocupación de Washington se centra también en la debilidad de su principal aliado en la zona, Israel, que no ha logrado llevar adelante las negociaciones para la paz ni ha podido contener las demandas de los palestinos. Estos hechos se completan con una fuerte objeción respecto de la presencia militar estadounidense en el área del Golfo.
Las reservas petroleras del Golfo, y de Arabia Saudita, Irak, Kuwait e Irán, en particular, constituyen cerca de 70 por ciento del total de las reservas mundiales (5). Los informes de los geólogos confirman que los yacimientos petroleros del Mar del Norte y de Estados Unidos se agotarán en los próximos 10 a 20 años. Además, mientras que el costo de extraer un barril de petróleo por día en Irak es de menos de un dólar y de 2,5 en Arabia Saudita, en el Mar del Norte y en Estados Unidos asciende a cuatro dólares, sin tener en cuenta que el petróleo iraquí es conocido por su excelente calidad, superior a los demás.
Según los informes, la necesidad de petróleo de Estados Unidos aumentará en los próximos 20 años, generando así una dependencia de la importación. En 2001, ese país importó 52 por ciento de petróleo para consumo general; en 2020 importará 66 por ciento, lo cual lo obligará a aumentar 60 por ciento las importaciones respecto de la tasa actual. Eso significa un incremento de más de seis millones de barriles por día, es decir, de 10,4 millones a 16,7 millones hacia fines de 2020. Es sabido que las reservas de petróleo de Arabia Saudita e Irak pueden cubrir las necesidades de consumo del mundo entero.
En una ponencia presentada durante el Tercer Foro Social Mundial que se llevó a cabo en enero del 2003 en Porto Alegre Brasil, Noam Chomsky alegó que los políticos republicanos están acostumbrados a distraer a la opinión pública estadounidense durante las elecciones presidenciales. Así, en lugar de tratar asuntos esenciales como la seguridad social, la salud y la educación, hablan del aumento de los impuestos que implica cumplir con dichos servicios. Debido a esas políticas, los republicanos siempre han llevado el déficit económico al máximo, lanzando sucesivas guerras contra el terror. Eso fue lo que trató de hacer Ronald Reagan en 1981, cuando atacó a Libia, Nicaragua y Granada. La misma política fue adoptada por Bush padre cuando lanzó una guerra contra el terror en aquella Tormenta del Desierto, y eso es exactamente lo que está haciendo Bush hijo, además de su primera guerra "contra las drogas" que resultó desastrosa, sobre todo en cuanto a las constantes intervenciones militares no declaradas en América Latina, sobre todo en Colombia.
Los ataques del 11 de setiembre sirvieron como pretexto para llevar a cabo el sueño histórico de controlar el petróleo del Golfo, considerado "la fuente del poder estratégico y uno de los recursos más valiosos del mundo". Una parlamentaria laborista de Gran Bretaña, Alice Mahone, declaró que la oligarquía internacional no tiene derecho a obligarnos a aceptar una aventura de consecuencias inconcebibles ni a aceptar un ataque contra Irak, obligando a la mayoría del planeta a participar en una guerra a la cual nos oponemos con todas las fuerzas. ¡Es una protesta conjunta que tarde o temprano será escuchada!
Notas:
1. (Ghada Al Najjar, "El Senado hace audiencias sobre la reconstrucción del Irak post Saddam", el día 2 de agosto de 2002.
2. La conferencia, realizada en Londres el 15 y 16 de diciembre de 2002, mencionó el nombre de 75 personas para suceder a Hussein. (Arab News, "On the London´s Iraqi opposition conference").
3. Ejecutivos de las compañías petroleras se han estado reuniendo en secreto con los líderes de la oposición iraquí (Michael Renner, "Irak: Linchpin of a New Oil Order", World Watch Institute).
4. El gobierno de Estados Unidos está representado hoy por personas estrechamente ligadas a la industria petrolera. El presidente George Bush, era recientemente propietario de Arbusto. Antes de asumir su cargo, el vicepresidente Dick Cheney era director general de Haliburton, que suministra servicios a las compañías petroleras. La Asesora de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, integraba el comité directivo de Chevron. El secretario de Comercio, Don Evans, fue presidente de la Tom Brown Corporation, que produce 1,2 millones de barriles de petróleo por día. La secretaria del Interior, Gale Norton, trabajó como abogada en Delta Petroleum y dirige la denominada Coalición de Ambientalistas Republicanos, financiada por B.P Amoco.
5. Las reservas petroleras de países islámicos como Irán, Irak, Arabia Saudita, Kuwait, Azerbaijan, Uzbekistán, Kazajstán, Turkmenistán, Libia, Argelia, Nigeria e Indonesia constituyen alrededor de 95 por ciento de las reservas mundiales, según Robert Fisk.
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