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La economía capitalista en China
A mediados de la década de los ochentas, se produjo un fenómeno mundial que afectó a toda la economía y que produjo grandes transformaciones. Este es la introducción a la economía capitalista en los países de Europa Oriental, que antes se encontraban agrupados, bajo la influencia de la Unión Soviética, en un bloque en que predominaba la economía de tipo colectiva, mal llamada comunista. Debido a que el comunismo no es un sistema económico solamente, sino que además incluye aspectos políticos, sociales y culturales. La República Popular de China, al ser también una economía de tipo centralizada, no pudo mantenerse al margen de este cambio en la economía mundial, que se hizo manifiesto a partir de la "perestroika" impuesta en la URSS por Gorbachov y de la caída del Muro de Berlín, símbolo éste último de una apertura del bloque del Este, hacia el resto del mundo. En este aspecto la economía capitalista se caracteriza por métodos de producción muy perfeccionados y muy progresistas. Los bienes de capital sirven para dotar de una mayor eficacia al trabajo humano (máquinas, herramientas y también el dinero que permite adquirirlos). Esto implica una sustitución de la herramienta accionada por la mano del hombre, por la máquina movida por una fuerza exterior, y una división del trabajo muy extendida. Cabe señalar que este tipo de modelo tiene grandes diferencias de la economía tradicional socialista. El primer aspecto que diferencia a la economía colectivista de la economía capitalista, es que la primera es una economía básicamente de intercambio, a diferencia de la otra que se basa en las leyes de mercado, determinadas por la oferta y la demanda. Toda la estructura económica se encuentra regida por el Estado, que establece cuales son las necesidades a satisfacer, asigna los recursos para hacerlo y establece las rentas en función de la producción de los trabajadores.
La mayoría de la población se dedica a actividades agrícolas, trabajando la tierra en grupos de familia que se organizan bajo la forma de cooperativas locales, al igual que lo hacían en la Unión Soviética. Las tierras, que antes eran propiedad del Estado, ahora han pasado a manos de las cooperativas familiares. El cambio también se refleja en la producción, que pasó de ser patrimonio del Estado, para dividirse entre éste y las exportaciones. Esta posibilidad les permitió a los agricultores acrecentar sus ingresos y aumentar en un 800% la producción. Esto trajo aparejado un mejoramiento en las condiciones de vida de la población. Como consecuencia de la apertura de China al mundo occidental, se produjo un notable crecimiento de la actividad turística, que se transformó en una nueva e importante fuente de ingresos para la economía China. El estado intervino directamente en el desarrollo y armado del aparato turístico, organizándolo a través de cooperativas, contratadas por él.
El control del gobierno sobre el turismo se materializó principalmente en dos formas: estableciendo los salarios para los empleados de la cooperativa y asignándole a cada uno una vivienda (de características modestas), que es propiedad del Estado. Quizás uno de los aspectos donde el cambio es más resistido es en cuanto a la propiedad a donde el Estado continúa teniendo la libre disposición y la entrega en uso y goce. En algunos casos, como en el de la agricultura que anteriormente citamos, el Estado cede las tierras, pero no a particulares, sino a las cooperativas. El mismo ejemplo se extiende a las cooperativas de turismo. Como consecuencia directa de la apertura de la economía de mercado, comienzan a producirse efectos en la esfera de lo social, donde las diferencias entre las clases sociales es cada vez más notoria.
Incluso la conciencia de la gente tiende a acentuar la estratificación social, ya que se ha perdido el concepto de comunidad a cambio de un pensamiento mucho más individualista. Sobre todo es notorio en los jóvenes chinos, quienes al ser consultados acerca de que era lo más importante para ellos, contestaban el dinero, la ganancia, el consumo de bienes, todos elementos característicos de una mentalidad capitalista. En cuanto a la cultura, la invasión de elementos culturales de los países capitalistas desplazan las tradiciones y los valores antiguos de ésta sociedad. Esto se ve reflejado claramente en la situación de la Muralla China. Este monumento histórico de gran valor religioso para China, es ahora una feria que se alimenta del turismo internacional, proveniente de Occidente. El cambio abrupto que se produce en la sociedad y la economía china, es fruto de una política económica colectivista demasiado estricta, que abruptamente se transformó en capitalista. Esta conjunción de sistemas generó cambios, confusiones y sobre todo perjudicó a los sectores de menores recursos, que antes se hallaban bajo la protección del Estado, y ahora están sufriendo las consecuencias de la economía de mercado. En este contexto nunca podrán progresar ni mejorar su status social, ya que se deja la mentalidad colectiva que atiende las necesidades de la sociedad, para darle paso al individualismo del capitalismo, que solo busca la obtención de ganancia. Es por eso que pensamos que ningún tipo de economía es perfecto ni bueno por si solo, y su aplicación de manera exclusiva es en un futuro una fuente de problemas y conflictos para toda la sociedad.
Lo mejor, a nuestro entender, sería una conjunción de ambos sistemas, donde una economía de mercado, que potencia la producción y el consumo, se encontrara en equilibrio con la concepción colectivista de la sociedad y sus necesidades. De esta manera los beneficios serían distribuidos para todos de manera justa y voluntaria, sin la necesidad de establecer pautas rígidas que no permitan un natural desarrollo del mercado y la producción.
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