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Puñales de
acero...
Puñales de acero que en la carne
se hunden con crueldad,
los celos me torturan, presentando
la trágica verdad.
Yo espero, sin creerlo, que ella vuelva...
¡Ya sé que no vendrá!
Yo puse en mi cariño bello ensueño
que al frío morirá.
Y quiso la crueldad del torpe Hado
hacer todo empezar;
antaño me olvidara del cariño
que hoy me hace llorar.
¿Por qué si hoy ya tranquilo
vivía sin amar,
por qué, maldad perversa,
la tuve que encontrar?
¿Por qué? ¿Por qué la quiero
y no la he de olvidar?
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