¡Dios de cielos..!

¡Dios de cielos y tierras el orfebre!
Si es que existes allá en la bruma fría,
dime, ¿cuántos tormentos me has causado
por gozar en causando la desdicha?

Cintra Ti, mi Señor, no puedo nada,
mas conmigo mi amor al fin vendrá.
O si no, Dios injusto, da la muerte
al que, ¡pobre!, ya nunca te amará.

Yo he querido seguirte sin lograrlo,
que los naipes volcabas por placer.
¿Qué camino me queda sino sólo
por la vida sin Dios ni amor correr?




 

 

                       A poema anterior                 A Menú                       A poema siguiente

 
Hosted by www.Geocities.ws

1