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No despiertes del
sueño
No despiertes del sueño, vida mía.
Sigue, ingenuo, pensando en el amor.
No levantes tus ojos a la aurora
que, tal vez, con sus rayos queme el sol.
El letargo adormece poderoso
y soñando la mente tiene calma.
Luego viene la luz, todo alumbrando,
destrozándose el sueño con el alba.
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