|
Quejas
¿En verdad eres justo, Dios eterno?
¿No me pisa tu planta con rudeza?
¿No es crueldad el Destino que me diste?
¿Es amable hacia mí tu Providencia?
¿Es que existes allá entre sutil velo?
¿Por qué, dime, entonces no contestas?
Ya lo dudo. No sé por qué vivimos
ni qué objeto se encuentra en la existencia.
Si existieses, seguro que hablarías.
Pero nunca me has dado Tú respuesta.
He llamado a Tu Cielo, suplicando.
No me oyeron... ¡No habría quién me oyera!
A poema
anterior
A
Menú A
poema siguiente
|