Y
del amor cayeron los castillos
que en vano sueño alzaron mis deseos.
¡Qué mustios los claveles
de tus besos
me parecen!
Es inútil:
Aunque quiera
no desisto de mi empeño.
Antes que huir
venga muerte.
Ya más ceder...
¡nunca más!
O la victoria en mis brazos
o en el suelo agonizar.
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