Si
el Destino hubiese hecho mis deseos,
si los falsos no hubiesen corrompido la verdad,
tú, tal vez, en mis brazos, amorosa,
a estas horas pudiéraste encontrar...
Mas si quiso un ángel que así fuese
no por eso habré yo de olvidar
e, insistiendo, tal vez desesperado,
de nuevo he de atacar.
Y si no se pudieran ya mis sueños,
por acaso, tornarse en realidad,
la venganza tal vez me dé consuelo
y así, pronto, la ofensa he de vengar.