Y las flores nacerán en la pradera
más bellas aún que ayer
y la hierba menuda ante la brisa
se volverá a vencer.

Los suspiros del río entre las piedras
dirán nuevo placer
y al beso de las aguas, nuevamente,
resurgirá la mies.

Todo ya será fértil, como antaño
para la vida fue.
Saldrá, por fin, de su letargo
el alma que está en él...



 

 

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