Pues eres mujer al fin y al cabo
y, por tal, coqueta y caprichosa,
no deseas que sepan los deseos
que, aunque ocultos, el ánimo desbordan.

Y no en vano yo espero tu cariño
aunque luzca en tu cara desdeñosa
un impulso que rige los senderos
de los seres que viven y que gozan.

Tú serás del amor rosa florida
cual lo fuera, antaño ya, una hermosa.
Mas serás tú por siempre sólo mía,
alejando mi honor de la deshonra.

 

 

 

 

 

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