Vida que me das la muerte,
hoguera que me da frío,
estrellas que me oscurecen,
plenitud que da vacío.

Besos de mujer soñada,
labios ardientes de fuego,
pecho de volcán de lava
en que se enciende el deseo.

Yo soy todo y no soy nada
pues junto a ti nada valgo;
yo soy la llama apagada
del aroma de tus labios.

Me das la risa y el llanto,
me das placer y agonía;
dan tus ojos el encanto
que en mi vida no existía.

 

 

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