Llamas
de fuego
me parecen
tus torneadas formas,
que queman pero atraen
hacia el peligro
lo mismo que una antorcha.
Tus senos cimbreantes
que tiemblan con suspiros,
tus cálidas caderas
que invitan al delirio...
Y en esos rojos labios,
que dicen tantas cosas,
se siente enloquecer
el alma virtuosa...
A poema anterior
A
Menú A
poema siguiente |