Puede
ser que algún día alguien me lea
y que piense en mi vida y en mi amor.
Al pensarlo mi mente se recrea
en pensar en dónde estaré yo.
Ya la Muerte, con dientes afilados,
ya poeta y a musas consumió
y los versos perduran, sin embargo,
tal vez solos en mísero rincón.
Habrá alguno que lea y que me evoque
y las lágrimas tal vez corten su voz.
Mientras todo eso pasa, no sé dónde
podrá hallarse este pobre soñador.
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