En
una fosa oculta
queda la idea,
que, aunque el trabajo surja,
el triste orfebre
abajo queda.
En tan sólo un puñado
de ingrata tierra
halla el reposo, al cabo,
bien merecido,
la mente inquieta.
En un reflejo,
la faz aquella
se ha convertido al paso
de tantos años
de vida yerma.
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