Luna y Venus

  Mis gatas llenan de pelo
cualquier rincón de mi casa.
Venus ahora está en celo,
todos los meses le pasa.

Luna la observa tranquila,
luego me mira curiosa,
parece que me vigila
o quiere cualquiera cosa.

Después se tumba a mi lado
para quedarse dormida,
a nada presta cuidado.
¡Es que se dan una vida

de padre y muy señor mío!
Comen, beben, sus apaños...
Yo las miro y me sonrío,
así pasan bien los años.

Y ésta es su vida, señores,
su vida tranquila y leve,
ellas no tienen dolores,
calor ni frío aunque nieve.

¡Quien fuera gata! De veras
que a veces les tengo celos.
Tienen ya diez primaveras,
diez años soltando pelos.

No se disgustan por nada,
no tienen preocupaciones,
ni trabajo ni soldada,
que en mi casa no hay ratones.

Siempre encuentran su comida,
su agua fresca y la ternura
de su ama tan querida.
¡Qué cara! ¡Vaya frescura!

 

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