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Esta noche me han dado
puñaladas
a traición, como nunca me las dieron.
Actuaron en silencio, a mis espaldas,
aquellos que mi amor siempre tuvieron.
Que te niegue una hija dónde vive,
que llene tu cabeza con las dudas
de por qué tus escritos no recibe
es como haber criado casi a un Judas.
Pero así son las cosas y es de necio
pensar en que la culpa es toda tuya.
Yo le entregué amor sin poner precio
así que toda culpa es sólo suya.
No la odiaré, mas puede que el desprecio
la alcance sin piedad a donde huya. |
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