La vida del poeta es
solitaria
aunque goce de buena compañía;
tal vez la soledad es necesaria
para en su mente forjar la Poesía.
Que esa mente febril y extraordinaria
se enfrenta por la noche y por el día
a la Musa fugaz e imaginaria
que siempre es caprichosa y desvaría.
Así, pues, es del poeta cruel destino,
caminar solitario por la vida,
sin nadie que le ayude en su camino
a mejorar la rima concebida.
A solas ha de hacer que su buen tino
le ayude a conseguir bien la medida. |