La Suerte es caprichosa y con
cualquiera
puede irse del brazo cualquier día;
espero que muy pronto me sonría
y justito se venga aquí a mi vera.
Viviría una eterna primavera,
inmerso en Ilusión y Poesía,
oyendo una sonora melodía
que al alma resultase placentera.
Pero Suerte y Azar son compañeros
que apenas si se alían raramente;
el segundo es quien brinda los dineros,
la primera los quita de repente.
De los dos son los hombres prisioneros,
muriendo en esa cárcel malamente. |