| |
A un café he convidado a un
buen mendigo
pensando en, puede ser, la recompensa.
"Quien a otro hace bien, si bien lo piensa,
es igual que lo hubiera hecho Conmigo".
Palabras de Jesús, "el Dulce
Amigo",
el que tuvo al morir la gracia inmensa
de olvidar las injurias y la ofensa
que le quiso causar cruel su enemigo.
La verdad, no he pensado ganar nada;
le he querido invitar sin conveniencia.
En mi alma he sentido una llamada
y a esa voz contesté con impaciencia.
Invitar a un café a un ser humano...
Un ser que, al fin y al cabo, es un hermano. |
|