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Comprendo que soy viejo, pues
recuerdo
los hechos que pasaron hace años;
las risas, los amores, los engaños...
Mas de qué ayer comí ya ni me acuerdo.
No es cosa de estar loco, es de estar
cuerdo,
recordar del pasado aquellos daños,
Aquellas artimañas, los apaños,
el estar frente al mundo en desacuerdo.
La libertad buscaba con locura,
soñando en derrocar la Dictadura;
mas, duro, el dictador puso buen precio
y cara resultó tal aventura.
Aún guardan mis costillas el desprecio
con que supo medirlas un vil necio.
Y al cabo, conseguimos, anhelantes,
triunfar para vivir igual que antes.
Podremos, sí, opinar con albedrío;
mas de que somos libres yo me río. |
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