Rogaría a la Musa diese alas...

  Rogaría a la Musa diese alas
con fulgor a mi loco pensamiento
para, raudo, lo mismo que las balas,
en mi mente forjar pudiera un cuento
que hablase de hadas buenas y hadas malas
y llenase tus horas de contento.
Mas temo que es fatal mi Fantasía,
resulto ser mejor con la ironía.

No entiendo yo de historias de princesas,
ni de brujos malvados ni dragones.
Yo canto a la ilusión con que me besas,
al amor terrenal y a las pasiones,
a la gente que incumple sus promesas
alegándome estúpidas razones.
Ya ves, seré un poeta diferente
pues sólo en la maldad piensa mi mente.

Porque, niña, me hicieron tanto daño
que no tengo ya el alma para historias.
Hace días cumpliste tú ya un año
y aún no logro borrar tales memorias.
Pasará mucho tiempo y no es extraño
que no logre extraer tantas escorias.
Hiriéronme del alma en lo profundo
y guardo en mi interior rencor al mundo.

Pero hay algo, mi amor, que me ilusiona
y es pensar que tú estás, aunque estés lejos;
recordar tu boquita besucona,
primorosa, tirándome los tejos.
Al pensarlo, la furia me abandona
y esos locos recuerdos se hacen viejos.
Tan antiguos, quizás, que los enojos
ha borrado el hechizo de tus ojos.

Al final me serviste de consuelo,
bella Musa querida de tu abuelo.

 

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