El amor, en verdad, es sólo un roce...

  El amor, en verdad, es sólo un roce
que ilumina un instante nuestra vida,
una tierna caricia consentida
que otorga a nuestro cuerpo un leve goce.

No es válido el disfraz ni aun el emboce
que le dé la plegaria más sentida;
no es el alma a quien daña con su herida,
que el placer es la carne quien conoce.

Fingimos ocultar un sentimiento
si lógico, vulgar, con versos bellos;
bañándolo de llanto y sufrimiento,

alabando el color de unos cabellos
y el fulgor de unos ojos. Y, al momento,
tras la mágica unión, ¿quién piensa en ellos?

Estando ya las ansias satisfechas,
de las trenzas loadas, ni las mechas.

 

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