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El poema más bello no está
escrito,
duerme aún en la mente de un poeta;
se resiste a rendirse cual coqueta
mujer que hace vibrar con su palmito.
Sueña todo escritor con ese mito
de lograr esa rima asaz completa;
mas la Musa se agita, no está quieta,
negándose a adornar su manuscrito.
Buena amante es a veces y, melosa,
concede con derroche sus favores;
mas, voluble, se torna desdeñosa
e infunde versos torpes o peores.
Ya está dicho, es mujer. Y, al ser hermosa,
elige a quien entrega sus amores.
La venganza es hacer que esos encantos
le obliguen al final a vestir santos.
Pero no faltará nunca un amante
que le implore sus besos anhelante. |
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