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Hoy he visto
nacer y morir al mismo tiempo
un amor que pudo ser bien grande.
Ella era feliz en su presencia,
él con ella estuvo siempre amable.
Pero llegó el momento y surgió el
sexo,
la pasión implacable de la vida,
la potencia tenaz que mueve todo.
Y todo se acabo en el mismo día.
Siempre ocurre lo mismo a cada instante,
hoy los labios musitan un ¡Te quiero!
Y después de yacer, cuando ha acabado,
se dice: Si te he visto, no me acuerdo...
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