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Yo te engañé con otra, eso
es bien cierto;
mas era una mujer, era una amante,
un ser que me adoraba y que, anhelante,
buscaba mi placer con gran acierto.
Ya podía dormir o estar despierto
que su ansia de amor era constante;
jamás la satisfice lo bastante
y casi de intentarlo quedo muerto.
¿Pero cuál es el tuyo? Una ladrona
que te roba sin pausa los dineros,
una máquina alegre y juguetona
que te exige monedas. Y prefiero
en verdad que te fueras con un hombre,
mas que de tal al menos tenga el nombre. |
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