| |
Un año se ha cumplido de
aquel día
que la obra pisé por vez primera.
Un año ya pasó y mi vida entera
ha cambiado totalmente. ¡Qué ironía!
Pensé que de repente me moría
al sentir la fractura traicionera,
mas era mi destino que ella fuera
la causa que forjara mi alegría.
Hoy me siento feliz con el trabajo,
las cuentas bien me cuadran y, contento,
doy charlas sin temor, con desparpajo,
y utilizo con ganas mi talento.
¿Qué más puedo pedir? Fue un golpe bajo,
mas haberme caído no lamento. |
|