Orgullo, soberbia y perdón

  Estar bien orgulloso y satisfecho
de aquello que en la vida has realizado
no es signo de soberbia; es que has logrado
el éxito interior con lo que has hecho.

La crítica a juzgar tendrá derecho
si estuviste, quizás, equivocado;
mas ve que el juzgador será juzgado,
que siempre un enemigo está al acecho.

Que aquél que a los demás juzgó severo
se creó, casi fijo, un contrincante
con mucho más poder, seguramente,

que con él utilice igual rasero
y lo mismo ha de usar más mal talante
para medir su juicio intransigente.

Mas tú no te sonrías del castigo.
Ofrécele tu mano y sé su amigo.

 

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