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Atento acá en mi torre,
vigilante,
esperando que llegue al fin la hora,
que suene la campana y, al instante,
los bártulos tomar y, sin demora,
dirigirme a mi casa tan campante;
que si es elogiable el que labora,
también tiene el descanso merecido
pues no trabaja bien si está rendido.
Y al día posterior, a la faena
de nuevo, con afán y sin reparo.
Ésta fue del Señor la cruel condena,
comer de la manzana costó caro.
Cumplamos, pues, Su ley sin mayor pena,
que es peor que el trabajo estar en paro.
El hombre muchas cosas necesita
y el azar nos las presta y nos las quita.
Dichoso aquel bucólico poeta
que de versos y amor se alimentaba,
que por no tener nada, ni chaqueta
ni aún abrigo raído ni chilaba,
se cubría con sucia camiseta
y aún así sus poemas recitaba.
Mas un plato de sopa agradecía,
que no da mucho calor la Poesía.
Hoy los tiempos cambiaron y el dinero
es la rima más bella y consonante.
Lo escribió mi tocayo: - Es caballero
de porte poderoso y buen talante. -.
Para lograr tenerlo, lo primero,
más que al azar dejarlo, es ser currante.
Lo dicho: ¡Qué malvada la serpiente
y qué tonto fue Adán hincando el diente!
No acabo de creerme yo ese cuento
del árbol, la manzana y el murmullo
que le llegó hasta Eva en mal momento,
diciéndole que el mundo sería suyo.
Me parece más bien que es un invento,
que todo se debió más al orgullo.
Me informaron de todo siendo un crío
y ahora que soy ya viejo no me fío.
Que opino que morder una manzana
no puede resultar un gran pecado,
excepto que se viole a la huertana
que el árbol con sudor haya regado.
El caso es que, por ello, en la mañana
tengo que madrugar y es fastidiado.
Si al tonto del Adán hallara cerca
seguro le arrojaba a alguna alberca.
Que aquello que te obliguen, de la
frente,
a comer, con sudor el pan no es bueno.
Tiene un gusto salado y repelente;
y si estás en el campo sabe a cieno.
Prefiero un solomillo, mismamente,
al más rico y sabroso pan de heno.
- Este chico... - Mi padre dijo. - ¡Vamos!
Nos parecía tonto y lo compramos.
Mas debí de salir bastante agudo
cuando enigmas cual éste me planteo.
¿No opinan que en verdad fue pistonudo
el castigo de Dios, por sólo, creo,
comer de un vil manzano? Yo lo dudo
y si cierto resulta, estuvo feo;
que deben ser la pena y su castigo
semejantes más bien, es lo que digo.
Que si un niño me apunta con un palo
no es lógico que esgrima una escopeta;
podrá quizás el crío ser muy malo,
mas yo no sacaré la metralleta.
Si debes dar un golpe, pues ve y dalo.
depende quien te ofende y quien te reta.
Que es malo disputar a cañonazos
pudiendo terminar dándote abrazos.
Así que vamos pronto concluyendo,
que la hora se acerca y llevo prisa.
Además, a este paso estoy temiendo
que por mucho alargarme lean deprisa
y no comprenderán qué estoy diciendo,
que yo por decir algo digo hasta Misa..
Desorbitado, a mi juicio, el escarmiento
que realizó el Señor. Y bien lo siento.
Por castigar solamente a una persona
tornó toda una raza en su enemigo
y a pesar de los siglos no perdona,
aunque enviara a Su Hijo, nuestro Amigo,
que por nosotros lució muy cruel corona,
redimiendo, amoroso, este castigo.
Mas, aunque quiso salvarnos y es notorio,
no consiguió evitar el Purgatorio.
Pues eso es al final nuestra existencia
y habremos de tomarlo con paciencia. |
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