| |
En el Metro he leído de
pasada,
escrito en la pared, este letrero:
- Arancha, vuelve a mí. ¡Cuánto te quiero! -.
Y mi alma ha latido ilusionada.
Amor de juventud, edad dorada,
pues sin duda será su amor primero;
el más puro, inocente, el más sincero.
Amor que dura un día y luego nada.
He pensado en mis tiempos de estudiante,
cuando iba a cantar a la salida;
parece que pasó sólo un instante
y ha pasado con creces una vida.
Yo escribí también versos a una amante,
pero pasan los años y se olvida. |
|